Versión en abierto (edición verano 2016). El mundo sería un lugar mejor si todos y todas aprendemos y practicamos cómo mejorarlo. Si todos sabemos de nuestra capacidad para producir cambios positivos en nuestro entorno. El mundo actual nos presenta enormes retos y necesita personas capaces de afrontarlos.
La escuela, desde infantil a secundaria, es un lugar de aprendizaje y práctica de las habilidades necesarias para hacerlo posible. Y hay escuelas cuya visión y cuyo proyecto está claramente enfocado a conseguirlo. Escuelas que educan a sus alumnos en habilidades como la empatía, el trabajo en equipo, la creatividad, el liderazgo compartido o la resolución de los problemas, otorgándole la misma importancia que a las asignaturas tradicionales. Escuelas que organizan cooperativas de alumnos, realizan proyectos de aprendizaje-servicio o se relacionan con compromiso social en cualquier forma con la comunidad que les rodea. Y lo realizan de forma integral y sistémica, no en forma de “proyectos puntuales” sino revisando de raíz sus porqués y sus cómos, su forma de evaluar, los espacios de aprendizaje o las relaciones con familias…