miniatura afectivo sexual

La sexualidad es algo esencial en el ser humano. Vivirla y expresarla con confianza, seguridad y satisfacción debe ser inherente al desarrollo y educación de las personas. 
La población joven consultada por la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF) manifestaba en 2016 que “la educación sexual que reciben es demasiado poca, que llega muy tarde y que tiene un enfoque muy biológico”. 
Recibir educación sexual es una cuestión de derechos humanos. “La juventud necesita poder ejercer sus derechos básicos: el derecho a la dignidad y seguridad corporal, el acceso a la información y a los servicios de salud. Solamente cuando puedan ejercer esos derechos, podrán tomar decisiones responsables y actuar conforme a sus propias decisiones (Population Council, 2011)”. 
Esta propuesta formativa tiene el objetivo de orientar las intervenciones pedagógicas del profesorado en este ámbito, para favorecer un desarrollo afectivo y emocional equilibrado y una autoestima saludable del alumnado. Además de los aspectos vinculados al desarrollo evolutivo, se aborda la orientación y diversidad sexual y funcional, así como algunos de los factores sociales que influyen en la sexualidad, como por ejemplo, las creencias limitantes, los mitos, y las vías para promover las relaciones igualitarias y prevenir la violencia.