Introducción

2 Equilibrando el tratamiento del TEA y la educación de las personas con TEA

Si bien los esfuerzos destinados a comprender y tratar el Trastorno del Espectro del Autismo son de gran valor, deberían equilibrarse con los destinados a proporcionar apoyos a las personas con TEA y a sus familias para alcanzar cotas de calidad de vida y de ciudadanía similares al resto de los miembros de sus comunidades y garantizar sus derechos como seres humanos plenos en dignidad. 

Este equilibrio deseado entre, por un lado, tratamientos dirigidos a mitigar las alteraciones nucleares del trastorno y, por otro, sistemas de apoyos orientados al desarrollo pleno de la persona y a promover su inclusión en la comunidad, está presente desde los orígenes y se puede percibir en el trabajo de Leo Kanner y de Hans Asperger. 


Leo Kanner encarnaría la expresión de una orientación centrada en el trastorno, con vocación investigadora en busca de la mejor comprensión del TEA y en busca de modelos de tratamiento que impacten contra las alteraciones centrales que provoca en las personas y en su contexto familiar y social. 

Por su lado, Hans Asperger encarnaría la expresión de una orientación centrada en la persona, en ofrecerle una educación, desde la perspectiva de una pedagogía remediadora, que le posibilite con afecto y apoyos su inclusión plena en la sociedad (Asperger, 1944). 

Rita Jordan, experta inglesa en la formación de profesorado en TEA, pareció percibir este mismo desequilibrio señalando: 

“La educación es más que meramente otro ‘tratamiento’. Es el modo en que a los ciudadanos se les enseñan los valores, la comprensión, el conocimiento y las habilidades que les capacitarán para su plena participación en su comunidad; es la puerta para la plena inclusión social” (2008, p. 11). 

Por tanto, una adecuada intervención debería incluir, cuanto de forma más temprana mejor, el tratamiento específico de las alteraciones que provoca el trastorno junto con una educación inclusiva orientada al desarrollo de una vida plena en comunidades justas e inclusivas (Tamarit, 2005). Esto perseguiría como resultado que cada persona con TEA disfrutara de una buena calidad de vida junto con una vida adulta satisfactoria en la comunidad.