Introducción

Emprender está de moda. Estamos en el siglo del emprendimiento. Es una realidad. Y como tal, nuestro sistema educativo recoge la demanda de la sociedad para trabajar y desarrollar las competencias básicas de los emprendedores. Pero, ¿cómo lo hace?

En primer lugar me gustaría definir qué entendemos por emprender. La RAE establece como primera acepción “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. De esta forma, y desde el punto de vista educativo, emprender debería considerarse como la planificación y organización de recursos para conseguir unos objetivos. Emprendimiento se constituye así, como un auténtico ejemplo de desarrollo de capacidades para la resolución de las situaciones que se nos puedan presentar. En este sentido, todos deberíamos desarrollar esa capacidad de autonomía e iniciativa personal para hacer frente a las demandas de la sociedad actual.

En el vídeo siguiente se explica en qué consiste emprender en educación:

Educalab. ¿Qué es emprender? (CC BY-NC-SA)

Si algo caracteriza a la sociedad actual, es que es vertiginosamente cambiante. En educación llevamos varias décadas hablando de este fenómeno. Pero actualmente, lo  más peculiar es que el ritmo del cambio cada vez es mayor, tan rápido que nos hace vivir en un estado de cambio permanente.

Y es este hecho al que el sistema educativo no está dando respuesta como merece. En el siglo XIX se concibe la educación como un sistema para formar a trabajadores para las líneas de producción propias de la Revolución Industrial. Se trataba de tareas repetitivas. Se trataba de una sociedad estable. Pero hoy, como hemos dicho, el ritmo de cambio es vertiginoso, y sin embargo, el sistema educativo sigue anclado en el pasado. Mantenemos que la causa principal de la crisis en educación no está en el nuevo modelo de familias, o el nuevo arquetipo de alumnado o profesorado, básicamente el gran error es que ha cambiado el mundo cuando la educación sigue siendo, en general, la misma.

Podemos afirmar que se precisa un cambio urgente de la metodología docente de tal manera que se forme a los alumnos para los problemas que se van a encontrar cuando salgan del sistema educativo. Problemas que, insistiendo en el ritmo frenético de cambio, ni siquiera conocemos. En palabras de Tina Seelig, docente de la Universidad de Stanford, se trata de que cada alumno que sale del sistema educativo, tenga su propia “caja de herramientas” con la que hará frente a los problemas que se le presenten:

Your knowledge is the toolbox for imagination

– Tina Seelig

Puesta de manifiesto nuestra tesis, la metodología del Aprendizaje basado en Proyectos/Retos/Problemas se convierte en el medio clave para hacer realidad la misma. Estamos hablando de plantear en aula, o fuera de ella, retos reales y atractivos para los alumnos. Retos que resulten motivadores. De esta forma contaremos con la participación activa del alumnado. Y es así porque a grandes rasgos, despierta el interés del alumnado, lleva a cabo un aprendizaje significativo, permite integrar conocimientos y además favorece el desarrollo de habilidades. A partir de ahí, se trata de proporcionarles las herramientas necesarias para poder superar esos retos, y es ahí, sobre todo, cuando hablamos de emprendimiento, cuando cobran protagonismo: Design Thinking, Lean Startup, Business Model Canvas, etc. En definitiva, estamos hablando de emprendimiento, y no sólo eso, sino de emprendimiento ágil, tendencia en nuestro sistema educativo.