Introducción

Hemos visto en el módulo anterior que e-learning se refiere a los procesos de aprendizaje mediados por dispositivos digitales. A menudo hacemos demasiado hincapié en la importancia de los dispositivos, ya sean estos el ordenador, el móvil, la tableta o cualquiera que en cada momento ofrezca el mercado. Sin embargo, a pesar de la sofisticación de los medios electrónicos, no debemos dejar de prestar atención al aspecto más importante:  el proceso de aprendizaje.

Las personas adultas aprenden a través de diferentes itinerarios y estilos de aprendizaje. A menudo se piensa que el aprendizaje siempre ocurre bajo la orientación y tutela de un profesor tutor que es quien organiza lo que hemos de aprender y la forma cómo lo aprendemos. Sin embargo, las personas adultas cada vez más desarrollan su propia capacidad de aprendizaje. Es lo que denominamos autoformación.

Podríamos resumir las formas de aprendizaje de las personas adultas en las siguientes:

  • Aprendemos por nuestra propia iniciativa y orientación
  • Aprendemos por la interacción con otras personas iguales en espacios de comunicación horizontal
  • Aprendermos por la orientación y acompañamiento de personas expertas, que diseñan y tutorizan nuestro propio proceso de aprendizaje.

e-Learning

Imagen de Duncan Campbell, 2012, Licencia Creative Commons

En e-learning se pueden dar las anteriores situaciones de aprendizaje. En la primera de ellas, que denominamos autoformación o aprendizaje informal, la persona que aprende es la que decide qué quiere aprender, cómo y cuándo, y, además, desarrolla sus propias estrategias y procesos de aprendizaje. En este caso tiene sentido que apliquemos el concepto PLE ("Personal Learning Environment") que vimos en el módulo anterior. Las personas que se deciden por esta forma de aprender generalmente tienen su propia capacidad de autodirección. No necesitan de profesores.

La segunda de las situaciones anteriores: aprender con otros,  se produce en comunidades de aprendizaje, redes de personas que se apoyan y abordan la resolución de problemas o proyectos comunes. Es lo que denominamos aprendizaje no formal porque se produce en situaciones poco planificadas, sin un programa establecido y con laxos marcos temporales.

La tercera situación es lo que denominamos formación o aprendizaje formal. Se refiere a aquellas situaciones de aprendizaje en las que las personas se inscriben en un proceso formativo estructurado, con un programa, un calendario, unos contenidos, unas actividades y formadores preestablecidos y pertenecientes a una institución formativa. En este caso las personas aprenden a partir de su interacción con contenidos, experiencias de aprendizaje, materiales didácticos, los compañeros y, por supuesto, el docente o tutor. 

Antes de continuar debemos recordar las diferencias y similitudes entre interacción presencial y virtual (Gálvez y Tirado, Sociabilidad en Pantalla, 2006, pág. 196):

Diferencias entre presencial y virtual

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