Planificar la sesión

Con relación a los participantes, el tutor debe:

  • Solicitar información a los asistentes acerca de posibles fechas de convocatorias y temas de debate que se ajusten a su disponibilidad e intereses.
    Fijar uno o varios días para establecer la sesión o sesiones. No sólo se considerará la disponibilidad de los asistentes, sino que además ha de tenerse en cuenta los usos horarios del lugar a los que pertenecen, para valorar la adecuación de la hora propuesta para la cita.
  • Comunicar a los posibles asistentes el lugar (sala) y la fecha (día y hora) en donde tendrá lugar la sesión; así como el tiempo que durará dicha sesión.
  • Solicitar, nuevamente, la confirmación de la asistencia a dicha sesión.
  • Publicar una lista con los participantes que estarán presentes en la discusión y la relación de temas a debatir.
  • Administrar un documento con las reglas de participación e interacción para la discusión.

Pluma y papel

Imagen de M. Martin Vicente, 2009,CC BY-NC-ND 2.0

Una vez convocada la sesión, y atendiendo al número de asistentes, fechas disponibles y temas de debates, el tutor debe:

  • Determinar el número de sesiones que tendrán lugar. Se estudia la conveniencia de fijar varias sesiones en función del número de participantes. Por ejemplo, para el caso de una sesión con una convocatoria de 20 participantes es conveniente hacer una división, de modo que se distribuyan equitativamente el número de asistentes en salas distintas.
  • Concretar el número de asistentes que ocuparán cada sesión. Es conveniente determinar un criterio de emplazamiento de los participantes. Por ejemplo, podría considerarse el orden alfabético del primer apellido de los asistentes: de la A-M ubicarlos en la sala 1, y de la L-Z emplazarlos en la sala 2.
  • Establecer, priorizar y organizar los temas de debate de modo que puedan tratarse en un orden. En función de estos temas, conviene determinar las posibles preguntas que pueden orientar el debate.
  • Por último, podría considerarse la opción de invitar a un experto para debatir sobre el tema de discusión. En este caso conviene que el tutor informe a los participantes de la presencia del experto, ofreciéndoles información acerca de su perfil profesional y de las experiencias de trabajo relacionadas con la temática. El tutor suele sugerir a los participantes la elaboración de un guión de preguntas de interés que pueden ser resueltas por el experto.

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