Políticas BYOD para un centro educativo

Junto con los medios sociales uno de los temas más importantes en los últimos tiempos  para cualquier organización, especialmente en el ámbito educativo, es la necesidad de regular o establecer normas de uso de los dispositivos móviles. El tema es conocido por sus siglas inglesas BYOD que vienen de Bring Your Own Device (Trae tu propio dispositivo) y fue acuñado en el año 2009 por INTEL cuando la compañía se percató que un número cada vez mayor de sus empleados traían sus propios dispositivos para trabajar. Una variante del mismo es el BYOT (Bring your Own Technology). Tanto uno como otro está muy relacionado también con los servicios de nube que vimos en el anterior tema. Hay quien ya dice que en realidad lo que es necesario asegurar siempre en cualquier entorno es la conectividad a la red y que todo lo demás (tecnologías y servicios) dependerían de los usuarios (BYOD + Cloud). Con la nube nos basta. El BYOD también se relaciona rápidamente con los proyectos de Mobile Learning, de aprendizaje en movilidad, utilizando dispositivos móviles.


Las políticas de BYOD en su máxima expresión, ya sean de una empresa o de un centro educativo, tienen que ver con la sustitución de los dispositivos de trabajo o de aprendizaje puestos por la empresa por los propios dispositivos de los trabajadores de la empresa. En el caso de un centro educativo esto podría afectar a los "trabajadores" del mismo (profesores, administración, equipo directivo) y a los alumnos (aulas de informática). 

 

 

Pasados 4 años desde que empezamos a hablar de BYOD el término ocupa cada vez más espacio y es más importante (Infografía) y en el último informe Horizon K-12 de prospectiva tecnológica educativa estaba situado como la tecnología número 1 en adopción para el 

próximo año. En el ámbito educativo detrás del movimiento BYOD hay un tema de escasez de recursos. BYOD es visto entonces como una "buena" solución para facilitar la incorporación de tecnologías en el aula y para favorecer la integración de las tecnologías en el aprendizaje. Pero visto así es evidente que puede generar desigualdades evidentes entre alumnos con poder adquisitivo distinto. No cabe duda de que BYOD tienes sus pros y su contras. Para solventar esto se está optando por distintos modelos de financiación o de apoyo a las familias. 

  

Una política de BYOD en sentido amplio debe también regular el uso que se puede hacer de los dispositivos móviles en los centros educativos. Hemos visto como es ya una realidad que lo estudiantes disponen, cada vez a edades más tempranas, de dispositivos móviles conectados a Internet. Las políticas de prohibición no parece que lleven a ningún lado. Desaprovechan además las enormes posibilidades que un buen uso de esos dispositivos puede tener para el aprendizaje de los alumnos. Es por eso que cada vez es más importante que cada centro educativo establezca sus propias normas. Y lo haga no en el sentido de prohibir sino con la idea de incorpora e integrar. 

Hay muchos ejemplos ya de buenas políticas de uso de los dispositivos móviles:

 

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