Educación Secundaria Obligatoria

En esta etapa, lo más común es que encontremos jóvenes que ya presentan un diagnóstico (y posible medicación) y tienen cierta historia a sus espaldas (normalmente de fracasos). Sin embargo, en la Educación Secundaria y, en concreto, en el momento del paso de la Primaria a la ESO, es donde encontramos mayores problemas en el alumnado TDAH. Este es un momento crucial para todo el alumnado (Hargreaves, 1998). El nuevo entorno viene definido por unas características que agudizan los pequeños problemas anteriores. La metodología de trabajo suele ser la clase magistral. Además, aparecen nuevas exigencias que los estudiantes con TDAH no son capaces de satisfacer en la mayoría de las ocasiones y, en este proceso, pueden aparecer lagunas anteriores, es decir, aprendizajes que no han realizado bien.

Ficha

Puede descargar la ficha "Dificultades del alumnado TDAH en ESO" desde aquí (formato PDF)

Algunas de estas exigencias son:

  • Estudio de materiales más extensos.
  • Asignaturas que aumentan en número, con profesorado diverso y que emplea diferentes tipos de exámenes.
  • Estudio de material bilingüe.
  • Realización de trabajos o proyectos más o menos extensos y con plazos determinados de tiempo.
  • Concentración de muchos exámenes en cortos períodos de tiempo.
  • Cambios frecuentes de aula.


Posibles dificultades en el ámbito académico:

Lectura:

  • Insuficiente comprensión lectora.
  • Poca motivación ante la lectura.
  • Ritmo lento y persistencia de algún error (silabeo, omisiones, adiciones, etc.).

Escritura:

  • Posible persistencia en la disgrafia.
  • Alto número de faltas ortográficas.
  • Desorganización de los materiales (cuadernos, trabajos, etc.).
  • Escritura desorganizada, sin una secuencia lógica. Ausencia de esquemas: no siguen el patrón inicio, nudo, desenlace o idea principal, ideas secundarias.

Matemáticas y cálculo:

  • Pobre comprensión de enunciados, debido a la escasa comprensión lectora y a las dificultades de aprendizaje propias del TDAH.
  • Errores y descuidos con los signos.
  • Errores de cálculo.
  • Lentitud, en ocasiones extrema, en la ejecución de los cálculos.

Estudiar

Imagen de Superkas83, 2009, CC BY 2.0

En el ámbito conductual:

  • Conducta desatenta: la clase magistral es para el alumnado con TDAH un desierto. En muchas ocasiones, parece no haber estado en clase pues no recuerda nada. Esto es ya un problema serio. Ponerse al día y sacar las asignaturas es para ellas y ellos un trabajo titánico. Los exámenes toman mucha relevancia en la evaluación y, como veremos en el Tema 5, la desatención, la impulsividad y el pobre desempeño de las funciones ejecutivas, hacen de esta metodología de evaluación un verdadero handicap para nuestros alumnos y alumnas con TDAH.
  • Conducta hiperactiva y falta de control: la hiperactividad tiende a manifestarse de manera diferente, quedándoles una sensación interna de inquietud o desasosiego que se traduce, por ejemplo, en ruiditos con el bolígrafo, movimientos con la mesa en clase, etc.
  • Conducta impulsiva: La impulsividad constituye, también en secundaria, un gran problema tan relacionado con lo académico como con el comportamiento. Es la causante de errores de cálculo, omisiones en la lectura o de la ejecución precipitada de tareas, sin comprender las instrucciones o sin esperar a que se ofrezcan, así como de respuestas inapropiadas o lo que las y los adultos denominamos "tonterías" y "faltas de educación".
  • Desorganización y falta de autonomía: este es el caballo de batalla del alumnado TDAH durante la ESO. Las nuevas características de la Educación Secundaria y sus demandas, exigen el aprendizaje de técnicas de estudio y habilidades de organización, que no suelen impartirse en el ámbito académico. Necesitan aprender a llevar una agenda al día (con sus deberes, los exámenes, las notas y los materiales necesarios), emplear horarios y planes de estudio y adquirir el hábito de trabajo y organización en general.
  • Problemas graves de conducta: las conductas que antaño nos parecían graves, pueden ahora convertirse en muy graves (recordemos el efecto bola de nieve). Al incumplimiento de normas, desafío a la autoridad y posible agresividad se puede sumar la comisión de conductas de riesgo.