Biblioteca expandida y espacio social

Fuente propia. Biblioteca expandida (CC BY-NC-SA)

La transformación digital y las posibilidades de conectividad que aportan las redes nos han llevado a definir la biblioteca escolar como un entorno físico y virtual.

  • Los espacios físicos han de mantenerse y la gestión ha de ser centralizada, pero además de la ubicación principal, en la que conviven los formatos impresos y los digitales, la biblioteca se expande hacia otras ubicaciones repartidas por el centro (aulas, departamentos...) con las que se conecta virtualmente, avanzando hacia un modelo de biblioteca distribuida.
  • Además de la colección híbrida, ubicada en los espacios físicos, las bibliotecas también se expanden hacia los espacios virtuales, facilitando el acceso a sus recursos desde cualquier lugar y en cualquier momento, a través de Internet.
  • La biblioteca debe tener un papel activo en la web social, que ofrece enormes posibilidades para la difusión y la creación de comunidades.
  • La red será, también, un canal privilegiado para establecer relaciones de cooperación con otras bibliotecas.

Por otra parte, el propio espacio físico de la biblioteca ha de estar abierto a la comunidad, constituyéndose en un espacio social.

  • La biblioteca ha de relacionarse con el entorno, abriéndose a las familias, a la ciudadanía en general, para prestarle sus servicios y facilitar la creación de comunidades.
  • Este espacio social abierto debe constituirse, también, en espacio de creación, ofreciendo sus infraestructuras para la experimentación con las tecnologías emergentes.
  • El espacio físico ha de reorganizarse para facilitar el trabajo colaborativo y actividades de carácter muy diverso.
  • La biblioteca se configura, de esta manera, como un espacio de convivencia, de comunicación y de aprendizaje, como un entorno privilegiado de relación con y para la comunidad.