Espacios de afinidad

La lectura tiene un fuerte componente individual, pero también es un hecho social. La creación de espacios de afinidad que permitan la participación y alienten el sentimiento de pertenencia a la comunidad, fomentan el acercamiento a la literatura a través de la creación de vínculos sociales, emocionales e intelectuales.

Actividad de lectura

Prácticas lectoras en espacios de afinidad: formas participativas en la cultura digital, Anastasio García Roca.

Gee y Hayes (2012) proponen el término de espacio de afinidad para referirse a este nuevo escenario de comunicación ya que a menudo, en la sociedad actual, un grupo se define por el espacio en torno al cual se asocia. Además, plantean unas características ideales que lo definen, aunque ante la gran heterogeneidad de estos espacios de afinidad es complicada la delimitación de unos rasgos comunes para todos ellos. No obstante, sí que existe una serie de especificidades que, en mayor o menor medida, comparten:

  • El motivo de formación del espacio es la existencia de un interés o esfuerzo compartido. Al tratarse de interacciones generalmente mediatizadas por un dispositivo conectado a la red, no son relevantes ni el sexo, ni la edad, ni la etnia, ni la discapacidad, ni las credenciales, ni la clase socioeconómica de los miembros.
  • Lo componen tantos miembros novatos en el espacio web como expertos en el tema. En este sentido, los veteranos facilitan la incorporación de nuevos usuarios a través de la figura de tutor o mentor.
  • Todos tienen la posibilidad de producir. Para ello existen diferentes formas de participación creativa, y no solo consumición.
  • La reputación (dentro del espacio de afinidad) se consigue a través de diferentes formas.
  • El conocimiento se encuentra distribuido y opera como una inteligencia colectiva.
  • Se desarrolla tanto conocimiento general como especializado e individual.
  • El contenido es transformado mediante la interacción.

Además de las redes sociales literarias son innumerables los espacios en la red que alojan comunidades lectoras formadas por chicos y chicas, algunas generadas en torno a las reseñas que publican revistas especializadas en LIJ, como El templo de las mil puertas, otras en torno a las obras de autores o autoras, como ocurre en los foros de Laura Gallego, muchas relacionadas con libros o sagas concretas (Harry Potter, Juego de tronos) o géneros determinados (Anime en español).

La biblioteca escolar puede y debe generar estos espacios y una de las vías más adecuadas para lograrlo es la creación de clubes de lectura.

leeres20. Clubs de lectura (Licencia Yotube estándar)

Los clubes de lectura en la red pueden servir de apoyo a los presenciales o bien funcionar de un modo exclusivamente virtual. Se trata de espacios, normalmente en blogs o redes sociales, en los que se habilitan mecanismos para elegir las lecturas a partir de reseñas elaboradas por la biblioteca, comentar los libros, otorgarles puntuaciones, etc. Si funcionan como apoyo a los presenciales, algunas de sus tareas fundamentales son recordar las fechas de las reuniones, publicar los acuerdos del grupo, resumir las sesiones realizadas, etc.

El proyecto eTwinning de club de lectura virtual La vuelta al mundo en 80 libros, nacido con el objetivo de "desarrollar el hábito lector de los alumnos participantes, estimulando, junto a sus capacidades lingüísticas, el espíritu creativo, crítico y emprendedor y el desarrollo de la competencia digital", muestra el camino para crear ambientes de afinidad en los que se desarrollen propuestas lectoras.

Otros ejemplos de clubes de lectura impulsados por bibliotecas escolares, en ocasiones en colaboración con las públicas, son:

Los siguientes documentos recogen ideas para la puesta en marcha de los clubes y ejemplos de funcionamiento.