¿Cómo convertir un hecho en un reto?

La manera más fácil es transformando una oración enunciativa, a una oración interrogativa que comience con la fórmula "¿cómo podríamos...? y que continúe con parte de la información que contiene el hecho.

Imaginemos que tenemos como hecho: Los alumnos no recogen los materiales del aula y esto impide un registro en el inventario.

Posibles retos que podrían salir de este hecho serían:

  • ¿Cómo podríamos conseguir que los alumnos recojan los materiales?
  • ¿Cómo podríamos tener al día el inventario aunque los materiales no se recojan?
  • ¿Cómo podríamos concienciar a los alumnos de que recojan los materiales?


Además de este tipo de preguntas, racionales y lógicas, en la fase de divergencia también se nos puede ocurrir otras más alocadas como:

  • ¿Cómo podríamos hacer que los materiales se recogieran solos?
  • ¿Cómo podríamos conseguir que el inventario se actualice sin alumnos?
  • ¿Cómo podríamos eliminar los materiales y así no habría inventario que actualizar?


Este tipo de preguntas más 'alocadas', servirán para darle un punto más creativo a las soluciones, ya que necesitaremos de estas divergencias para generar inspiración a la hora de idear. De este modo, estamos convirtiendo nuestros planteamientos iniciales en retos a resolver, de unos más amplios a otros más específicos y concretos, puliendo nuestro resultado/propuesta final.