¿Cómo reformular?


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Las preguntas deben ir evolucionando hacia otras más concretas, sin embargo, es importante ni limitarse ni plantear cuestiones muy abiertas difíciles de responder eficazmente. El profesor Min Basadur sugiere que partamos de un “¿Por qué?” para concretar en un “¿Qué te impide?".

¿Cómo acotar el marco de la pregunta sin caer en cosas muy concretas? 

Si hace preguntas demasiado amplias, nunca tendrá los recursos suficientes para responderlas de manera eficaz. Si hace preguntas que son demasiado reducidas, puede terminar resolviendo los síntomas de un problema, más que el problema mismo. Min Basadur sugiere el uso de la pregunta: “¿Por qué?” para ampliar una pregunta, y “¿Qué te impide?” para reducirla.

Por ejemplo, si el  hecho con el que trabajar es: queremos mantener los árboles sanos del parque, preguntamos “¿Por qué quiere mantener a los árboles sanos?" Podría darnos como respuesta "porque quiero mantener la calidad del medio ambiente. Con lo cual, tendríamos otra pregunta más "estratégica" que sería: “¿Cómo puedo mantener la calidad de nuestro medio ambiente?”.

Si por el contrario, preguntamos “¿Qué te lo impide mantener los árboles sanos?, una posible respuesta podría ser " no sé cómo controlar una enfermedad mortal del árbol”, y por tanto la pregunta que se origina con esto sería: ¿Cómo podríamos controlar las enfermedades mortales de los árboles? o ¿cómo podríamos distinguir una enfermedad mortal de otra menos grave? o incluso ¿cómo podríamos actuar rápidamente contra las enfermedades mortales? 

 

A esta manera de agrandar o disminuir lo acotado de las preguntas se le llama "Mapa de Retos" y es una herramienta muy útil a la hora de identificar si somos capaces de abarcar los retos que nos planteamos 

Los grandes problemas están normalmente hechos de muchos problemas pequeños. Por eso hay que tener en cuenta que muchas veces elegiremos problemas en esta fase que sólo atacan a una parte del problema que se define en el hecho, y por tanto, no estaremos dando respuesta a la totalidad del problema. Pero, para que el equipo sea capaz de trabajar con algo manejable, deberá acortar el alcance del reto a trabajar. 

  Cosas a tener en cuenta en esta fase: 

  •  De nuevo, usamos la divergencia y la convergencia. Como venimos repitiendo a lo largo de todo el proceso, siempre realizamos una primera parte de divergencia, y después, de selección.
  •  Se admiten preguntas alocadas. Es muy importante que en la fase de divergencia, las preguntas que se generen no sean sólo de tipo "lógico y racional" es decir, que se esté aplicando el juicio sobre si pueden o no tener solución. Dejar volar la imaginación y formular preguntas absurdas es un buen ejercicio para dejar que mente siga generando opciones, con independencia de si esas preguntas pueden o no ser plausibles. 
  • El facilitador vuelve a velar por el proceso. En esta ocasión se aconseja que haya una persona que anote todas las preguntas que se generen, y luego, se realice la selección. En la convergencia se aconseja trabajar sólo con una pregunta en la ideación, ya que más preguntas pueden confundir el sentido de la ideación al trabajar en más de una dirección. 
  • Intentar hacer preguntas dirigidas a usuarios / clientes / personas "dueñas" del problema. La ideación posterior suele ser más rica o más enfocada, si en la pregunta hemos introducido información que pone de manifiesto parte de sus necesidades. Es decir, es más rico formular preguntas del tipo "¿Cómo podríamos hacer más cómodos los asientos del autobús para los niños?" a formular preguntas del tipo "¿Cómo podríamos hacer los asientos más cómodos?

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