Fase 2: Reformular el problema

Durante el proceso creativo recurrimos constantemente a momentos de divergencia y convergencia, al planteamiento e intercambio de ideas, siempre buscando pulirlas y adecuarlas al contexto y al afectado(s). No obstante, mientras que nos dedicamos al desempeño de esta tarea también es imprescindible reformular nuestras ideas, esto es, buscar y plantear alternativas a nuestras ideas para así estimular nuestra imaginación y, a la vez, percibir las diferentes connotaciones de la(s) propuesta(s) realizada(s). Es una manera de afinar nuestro planteamiento, de darle un nuevo enfoque o de describirlo en otros términos. ¡Pasamos a la ideAcción!, esto es, a exprimirnos y aportar todas las ideas que nos vengan a la mente, incluso sobre aquéllas ideas previas ya vistas.

ideacción

Elaboración Propia by Notegraphy CC BY-SA

En otras palabras, es comenzar de nuevo un proceso de divergencia sobre la convergencia alcanzada previamente, desinhibirse para así darle otro estudio con nuevos enfoques que enriquezcan nuestros planteamientos. De ahí, de nuevo, volveremos a una convergencia (la ideación que veremos en el siguiente bloque) pero esta vez será más rica pues generamos múltiples opciones. Para ello debemos convertir nuestros hechos en retos.