Transversalidad

La transversalidad hace referencia a contenidos culturales relevantes y valiosos, necesarios para la vida y la convivencia, que dan respuesta a problemas sociales y que contribuyen a formar de manera especial el modelo de ciudadano que demanda la sociedad, porque a través de una educación en valores las personas se sensibilizan, toman posiciones ante dichos problemas, emiten juicios críticos y actúan con un compromiso libremente asumido.

Esto significa que son temas que no necesariamente tienen que conformar una materia o asignatura en particular, ni recibir un tratamiento especial dentro del currículo, sino que deben abordarse en todas las áreas que lo integran y en toda situación concreta de aprendizaje, además deben desarrollarse a lo largo de toda la escolaridad, desde los niveles inferiores hasta los superiores, impregnando el currículo oficial para conformar y conseguir desarrollar un proyecto globalizado e interdisciplinar. Es necesario que las personas adquieran conocimientos y destrezas que los preparen para la vida, para que puedan desenvolverse como futuros ciudadanos de forma responsable, ellos son los futuros agentes de cambio capaces de contribuir y transformar la sociedad en la que les tocará vivir.

Según José Palos en su obra “Educar para el Futuro. Temas Transversales del Currículo”, los objetivos de la transversalidad son los siguientes:

  • Construir y consolidar conocimientos que permitan análisis crítico.

  • Desarrollar capacidades cognitivas que permitan reflexionar y analizar situaciones que presenten un conflicto de valores.

  • Desarrollar capacidades que generen actitudes democráticas, respetuosas con el medio ambiente, responsables, tolerantes, participativas, activas y solidarias.

  • Desarrollar el pensamiento crítico.

  • Generar actitudes de implicación personal en la búsqueda de alternativas más justas.

  • Potenciar la valoración de la dimensión ética del ser humano.

  • Desarrollar un modelo de persona humanística.