Comunicación oral y otras formas de comunicarse

Diferentes caras con expresiones de susto, enfado y alegría
Asociación Alanda. Expresiones Emocionales (CC BY-SA)

Vamos a reflexionar sobre la comunicación primordial por excelencia, el lenguaje oral. El primer factor que debemos tener en consideración son sus características, y la principal y más importante en relación a las personas con autismo es que el lenguaje “se evapora”. Si nos paramos a pensar, en cuanto decimos “¡Hola!” ese acto comunicativo tan importante y que implica tantas cosas en nuestros encuentros sociales ha desaparecido nada más emitirlo, sí, se ha evaporado y ya no queda nada de él… ¿Dónde está? Solo lo podemos conservar en memoria, y para ello necesitamos comprender su significado, tener un buen recurso de almacenamiento, además de poderlo evocar cuando lo necesitemos, saber en qué momento lo necesitamos y saber activar los músculos que corresponden a cada emisión fonémica, un verdadero lío. También debemos tener presente que cuando nos comunicamos con la palabra, hacemos muchas más cosas, es una coreografía que implica cambios en nuestro tono, en nuestra expresión, en nuestros movimientos… y es precisamente esta simultaneidad la que lleva a que nuestro interlocutor nos entienda con mayor precisión. ¿Cómo conseguimos esta velocidad de procesamiento simultáneo para poder seguir el ritmo frenético de una conversación? No tenemos mucho mérito, nacimos con esa capacidad.
Por eso cuando estamos en un proceso comunicativo con un alumno con TEA debemos tener presente que puede no contar con esa condición innata y que, por lo tanto, el procesamiento le supone el doble de esfuerzo. Para ello se han creado los programas que facilitan esa comprensión y debemos tenerlos en cuenta para facilitar el acceso cognitivo a la comprensión del mundo.

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