Generalización para la vida

Para que todo aprendizaje sea relevante en el desarrollo de cada individuo, es esencial que en cada objetivo que nos marquemos tengamos en cuenta lo significativo que sea para la vida de una persona con TEA, para la situación presente y para su futuro, y por lo tanto debemos generalizarlo junto con la familia y hacer que cada logro tenga una intención significativa. Por ejemplo, si un niño no puede comunicarnos sus deseos más acuciantes, como “Me duele la tripa”, “Quiero agua”, “Quiero jugar al pilla-pilla” o “Quiero un cuento”, pensemos si le sirve de algo contestar a nuestras preguntas reiterativas como cuando insistimos en “¿De qué color es esto?”. Si vamos a enseñar a leer a un niño con TEA, será fundamental que se inicie aprendiendo cosas que le gustan y le emocionan, y que, además, las pueda relacionar de forma significativa con su quehacer diario, como la palabra “chocolate” o “perro”, sin necesidad de esperar a la lección 5ª, donde leemos la “ch” y la "rr". Si esto lo realizamos con las familias, podrán etiquetar los productos de la nevera que más les gusten o realizar la lista de la compra para tener una mayor participación en sus vidas. Dedicaremos un apartado mayor al programa de Lectura Globalizada en el Bloque 3

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