Juegos

Tres bolas roja, amarilla y azul que representan la comunicación, el lenguaje y el juego
Asociación Alanda. Componentes del desarrollo (CC BY-SA)

El juego simbólico nos sirve para favorecer la imaginación, las bromas, el doble sentido que contienen muchas de nuestras expresiones más informales y para prácticas con los niños y niñas con TEA expresiones del mundo social que al ocurrir de forma incidental no podemos realizar muchos ensayos en la práctica, por ejemplo, podemos jugar utilizando dos muñecos a saludar a los amigos o a resolver un problema pidiendo algo que nos hace falta a alguien (cuando ya son más mayores esto lo podemos realizar a través de role-playing o en pequeñas obras de teatro). En los juegos de grupo podemos introducir claves que contienen los encuentros sociales, como la toma de turnos y la comunicación dentro de éstos, realizando ensayos significativos de peticiones, respuestas o ayudas para la dinámica del juego. Por ejemplo, si jugamos a “Imitar a la madre” o “A la directora de orquesta” (juegos tradicionales de imitación) podemos hacer que la persona que hace de madre/directora lleve una gorra para que nuestro/a alumno/a pueda identificar a quién tiene que imitar, y cuando le toque su turno saber qué papel juega. Muchos de los juegos escolares los podemos enseñar sin que el contenido verbal tenga mucho peso, eligiendo formatos visuales con pictogramas y a través del moldeamiento enseñar el sentido del juego, el modo en el que transcurre y su finalización.

Para ver un ejemplo de cómo explicar un juego de grupo de forma visual puedes ver el siguiente vídeo.

*Para ampliar contenidos ver Programa JAHS: Jugando Aprendemos Habilidades Sociales


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