Historias sociales

Debido a las dificultades en la comprensión social de lo que ocurre a su alrededor, una de las estrategias utilizadas que mejor funcionan debido a su gran componente visual, son las historias sociales. Las historias sociales ayudan a que las personas con TEA comprendan situaciones cotidianas a través de un guión con instrucciones sobre qué, cuándo y cómo actuar.

Carol Gray acuñó el término de «guiones sociales» o «historias sociales» con sus publicaciones en la década de los 90. La metodología de historias sociales parte de la necesidad de las personas que tienen TEA de tener información explícita acerca de la conducta social adecuada. El objetivo inicial por el que fueron ideadas este tipo de historias fue para facilitar la comprensión y eran los padres o profesionales quienes las realizaban. En la actualidad, este tipo de historias pueden construirse de diferentes modos y con distintos objetivos, y si las hemos incluido en este apartado es porque las consideramos una excelente práctica para utilizar en la enseñanza de la lectura y la escritura.

La historia social viene a ser un cuento corto ajustado a un formato breve y con un lenguaje adaptado. Los temas tienen que ser significativos para el alumnado con TEA, ligados a su experiencia personal, pero pueden ser muy diferentes: describir a una persona, secuenciar un acontecimiento y explicar un evento, concepto o  una situación social. El  contenido  incluye información relevante acerca del tema y también claves específicas sociales.

Se pueden elaborar antes de que ocurra el evento, con función de dar información por adelantado (en este caso incluye también las respuestas sociales deseadas que se espera que de la persona con TEA) o bien después de que haya ocurrido el evento, para utilizarlo como herramienta de comunicación. En ambos casos constituyan una excelente actividad para trabajar lenguaje y comunicación, secuenciación y lectoescritura.

Son efectivas porque se ajustan a las necesidades de las personas con TEA: presentan información visual, identifican claves sociales y proporcionan información exacta, describiendo la conducta esperada, y proporcionando modelos positivos de lenguaje para explicárselo a otros. 
Lo que llamamos «información relevante»  incluye datos acerca de dónde y cuándo ocurre una situación, quién está involucrado, qué está ocurriendo concretamente y por qué. Esta información más relevante dentro de una situación tiene además la característica de que suele  ser obvia para cualquiera, pero no lo es para la persona con TEA. Por el contrario, necesitan esta «explicación de lo evidente» para comprender lo que está ocurriendo y actuar de acuerdo a las normas sociales de la comunidad, o para poder dar explicaciones acerca de un acontecimiento pasado.

Cuando empezamos a componer un cuento o guión social, el proceso estará iniciado y dirigido por un adulto, sea de la familia o el maestro o maestra del aula en el colegio. Inicialmente quizá el alumno con TEA no participe activamente en la elaboración, pero con la práctica la interacción ha de ir en aumento. El proceso seguirá siendo guiado, pero de manera que se den opciones de reflexión acerca de lo que ha ocurrido y va a ocurrir. Es decir, que no se limite a un dictado, sino que se introducen elementos de reflexión y toma de decisiones y resolución de problemas.

Los textos y dibujos pueden ser elaborados manualmente o en el ordenador, y es preferible que la escritura la realicen los alumnos y alumnas, con ayuda por moldeamiento si aún no son capaces de hacerlo por sí mismos. Es posible que algunos alumnos y alumnas con TEA puedan escribir la historia por sí mismos pero incluso en estos casos habrá que compartir con ellos información previamente.
El resultado de las historias sociales es un cuento personalizado que transmite información valiosa y accesible.

A continuación, se adjunta una presentación de Aurora Garrigós sobre la importancia de estas y cómo trabajarlas.