Patios inclusivos

Es el niño en el hombre la fuente de su originalidad y creatividad, y el patio de recreo es el medio óptimo para el desarrollo de sus capacidades y talentos”. Eric Hoffer

El patio es uno de los momentos de la jornada escolar en el que más relaciones e interacciones se establecen entre el alumnado a través del juego libre. Es durante este tiempo cuando más libertad existe a la hora de socializar, de jugar de modo no dirigido, de desenvolverse sin estar guiados por las normas que dirigen el aula,… Por estos aspectos, durante el transcurso de los tiempos de patio es muy probable que surjan conflictos. Tal y como menciona la docente Elvira Fernández en su blog “atención selectiva”, en los últimos años se ha puesto especial hincapié en trabajar nuevos modelos pedagógicos que ayuden a prevenir que se pierda el respeto por las habilidades sociales necesarias para que la convivencia pacífica sea respetada. El juego, como parte fundamental en el desarrollo infantil, debe ser inclusivo si queremos garantizar que los derechos a la educación de todos los niños están atendidos.

Reflexionemos ahora sobre el hecho de que, debido a las características que definen los tiempos de recreo, no suelen ser inclusivos para todo el alumnado y, todavía menos, para aquel que presenta necesidades educativas especiales.

Ante estas necesidades observadas, se ha establecido una línea de trabajo común en muchos centros escolares tratando de fomentar la implementación de “programas de patios inclusivos” con el objetivo de favorecer la participación y disfrute activo por parte de todo el alumnado del centro.

Gay Lagar, autora del programa de inclusión social: “Patios y parques dinámicos”, destaca que el tipo de dinámicas que se desarrollan en este tipo de programas, conllevan una disminución notable de los conflictos y, además, permiten trabajar aspectos importantísimos para ello como:

-        Desarrollar el juego de grupo a través de la cooperación y también el liderazgo.

-        Favorecer la creatividad ya que se ofrecen alternativas a los juegos típicos que se desarrollan de forma continuada en estos tiempos de patio.

-        Facilitar las relaciones sociales permitiendo que sean más cercanas.

-        Ayudar a coeducar sin prejuicios o estereotipos de género.

-        Se fomentan valores de respeto y democracia ciudadana.

-        Se fomenta el diálogo y la responsabilidad.

-        Ayudar a comprender a los alumnos/as la necesidad de unión para poder llevar a cabo una convivencia pacífica.

Para poder establecer un programa de estas características en nuestros centros escolares, será necesario seguir unas fases de desarrollo que, a modo de ejemplo, podrían ser:

-        Primer paso: observación activa de las características y necesidades que definen nuestra realidad educativa.

-        Segundo paso: organizar y planificar la intervención.

-        Tercer paso: preparar los materiales de juego (utilizando claves visuales).

-        Cuarto paso: implementar el programa de patio.

-        Quinto paso: evaluar el programa.

Imagen vía ARASAAC