Autonomía

Niños en clase guardando su material en la estantería
Banco de imágenes del ITE. Autonomía en el aula (CC BY-SA)

Las personas con TEA necesitan aprender de forma explícita habilidades de autonomía. La independencia personal se construye sobre las conductas de aseo, vestido, respetar las reglas de la comunidad... El aula, el centro educativo, constituyen algunos de los entornos naturales donde más tiempo pasan y son los contextos ideales de aprendizaje de estas habilidades, introduciéndolas como objetivo dentro del horario escolar en el momento en que son necesarias, utilizando el moldeamiento y el encadenamiento hacia atrás. Introducirla como objetivo no quiere decir que tengamos que pensar en actividades aparte, añadidas, para desarrollar estas habilidades, sino que analizaremos en qué situaciones dentro del aula vamos a poder practicar. Siguiendo el carácter de funcionalidad que han de tener objetivos y actividades, los actos de la vida cotidiana son el mejor momento para aprender estas habilidades.

Las habilidades de autonomía se enseñan como tarea completa es decir, desde el principio hasta el final, dando las ayudas necesarias, pero tenemos que darnos cuenta de que se descomponen en pequeños pasos. Por ejemplo, si pensamos en «guardar las fichas de trabajo en una carpeta» (vamos a poner el ejemplo de una carpeta que se cierra con gomas elásticas), cuando ponemos en práctica esta habilidad realizamos los pasos siguientes:

- Ir a buscar la carpeta.
- Poner la carpeta en la mesa.
- Levantar las gomas de la carpeta.
- Abrir la carpeta.
- Levantar las solapas de la carpeta.
- Sujetar las fichas a guardar, y orientarlas adecuadamente para poder introducirlas en la carpeta.
- Introducir las fichas en la carpeta.
- Plegar las solapas.
- Cerrar la carpeta.
- Montar las gomas de la carpeta.
- Colocar la carpeta en su sitio correspondiente dentro del aula.

Llevamos las manos del alumno o la alumna para realizar cada uno de los pasos. Al mismo tiempo, podemos ir dando consignas verbales cortas e informativas en forma de autoinstrucciones: «Primero, voy a buscar la carpeta, después la pongo en la mesa» No olvidemos que estamos enseñando la tarea, luego al principio no hay que pedir corrección al realizar la tarea, la práctica hará que se incorpore la habilidad.

Paralelamente, la autonomía del alumnado con TEA  avanzará progresivamente si tenemos en cuenta otros aspectos como los siguientes:

  • Enseñar a pedir ayuda, indicando explícitamente al alumno o alumna con TEA que pida que le repitan la explicación, si no la ha entendido.
  • Dar información por adelantado del horario y de los cambios que van a acontecer a lo largo del día. Para que esta información sea efectiva y útil, los espacios comunes del centro escolar también necesitan ser estructurados y ofrecer información a través de claves visuales sobre la actividad social que se realiza en ellos.
  • Enseñar estrategias de toma de decisiones: elegir ni A ni B; elegir ni A ni B, sino C; elegir A y B; elegir no elegir (Palomo y Tamarit, 2000). Para comenzar a enseñar a elegir, hay que presentar dos opciones de valor diferente: un objeto no deseado, y otro altamente deseado. Más adelante pasaremos a opciones de valor similar.
  • Emplear contratos y negociación basados en las estrategias de Apoyo Conductual Positivo que has estudiado en el Bloque 2.
  • El momento de evaluación requiere una serie de habilidades de afrontamiento que el alumnado con TEA también tiene que aprender. Debemos transmitirles que la evaluación es un aprendizaje más acerca de sí mismos, que sirve para comprobar lo que han logrado aprender. Debemos enseñar a realizar las pruebas con éxito y relajadamente, de manera que aumente la motivación para logros mayores y se favorezca un nivel de autonomía progresivo.

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