Actividad Física

De todos son conocidos los beneficios de la actividad física: elimina grasas y previene la obesidad, mejora el tono muscular, aumenta la capacidad vital y combate el estrés. Lo que más nos interesa en cuanto a nuestro alumno o alumna con TEA es que, además de lo anterior, la actividad física es una manera de relacionarse con el medio que le rodea, es una manera de favorecer la interacción social, y nos permite trabajar sobre la regulación personal (a nivel físico y emocional) y por tanto sobre el autocontrol.

Debemos tener en cuenta que el gimnasio puede constituir una fuente de dificultades, ya que hay chicos o chicas con TEA extremadamente sensibles a los sonidos que no soportan los ruidos fuertes y provocan mayor distracción o incluso irritabilidad. Esto no quiere decir que el alumnado con TEA no deba ir al gimnasio, sino que quizá tengamos que tener en cuenta que en un primer momento necesite más guía, más apoyo del profesor para estar cómodo y poco a poco podrá ir alcanzando más autonomía. Como en todas las demás áreas, no hay un patrón que se repita en cuanto al desarrollo físico de las personas con TEA, pues los hay que alcanzan un gran interés por el deporte y un desarrollo atlético y otros que no se sienten motivados. El punto de partida ha de ser siempre el de la máxima participación en las actividades del grupo, con la ayuda por moldeamiento que sea necesaria para completar aquello que se ha planteado para todos.

Antes de organizar las actividades es necesario conocer al alumno o alumna y sus capacidades para planificar la ayuda que va a necesitar y la estructura que vamos a mantener en la clase. Los ejercicios deberían ir desde lo más simple y luego ir sumando exigencia física. Es preferible que la clase tenga una estructura similar habitualmente y se puede realizar una secuencia de pictogramas si se va a cambiar mucho de objetos durante la sesión, pues a las personas con TEA no les gustan los imprevistos y pueden presentar dificultades para cambiar de material si están muy entusiasmados con algo, o viceversa, no mostrarse interesados para nada en una tarea porque están pensando en aquello a lo que se jugó en la última sesión de psicomotricidad y que ahora no aparece. La información por adelantado es fundamental en todos los entornos. Por ejemplo, puedes crear un circuito/rutina de psicomotricidad que se vaya incorporando en fases (el número que desees), una cada dos semanas, hasta llegar a realizarlo completo al final del trimestre.

La actividad física no solo se realiza en el gimnasio, el recreo es un momento ideal para practicar juegos con pelota o de carreras. Para los juegos de equipo o con reglas, tu alumno o alumna con TEA necesitará ayuda total al principio para poder participar, e ir poco a poco retirando la ayuda, supervisando hasta que pueda hacerlo solo. Es útil usar claves visuales que marquen cuando toca el turno o quien “se la liga”: puede ser un chaleco, una gorra, una tarjeta, etc, dependiendo del juego, de la edad y de las necesidades de tu alumno.

Niños jugando al Twister
Maria José Garrido . El Twister es un juego muy divertido con claves visuales y normas fácilmente adaptables (CC BY-SA)



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