Propiedad intelectual y derechos de autor

Es común confundir conceptos como propiedad intelectual, derechos de autor, copyright, etc., por lo que intentaremos dar algunos apuntes breves sobre estos términos:

  • Propiedad intelectual: La propiedad intelectual se refiere a la posesión de elementos culturales y, al contrario de lo que sucede con otros tipos de propiedades, tiene fecha de caducidad. Poseer la propiedad intelectual puede dar lugar a distintos derechos, dependiendo de nuestra condición con respecto a la obra (autor, productor, etc.), los más conocidos de los cuales son los derechos de autor.
  • Derechos de autor: Estos corresponden al autor o creador de cualquier obra original artística, literaria o científica expresada por cualquier medio. La condición de autor tiene un carácter irrenunciable e intransmisible y no se extingue con el paso del tiempo, es decir, el autor de la obra no deja de serlo en ningún momento y debe ser siempre reconocido y citado adecuadamente. 

Dentro de los derechos de autor podemos distinguir entre los derechos morales, patrimoniales y otros afines

  • Derechos morales: Nuestra legislación tiende a proteger este tipo de derechos, que son irrenunciables e incluyen el reconocimiento de la autoría de la obra, el derecho a decidir sobre su divulgación o retirada y el derecho a exigir la integridad de la obra y su no alteración.
  • Derechos patrimoniales: Se refieren a los derechos de explotación, reproducción, distribución, comunicación pública y transformación. Entraría en este grupo, por ejemplo, el derecho de un autor a cobrar por la difusión de su obra.
  • Derechos afines: Estos protegen la contribución de otros implicados distintos del autor, tales como productores, intérpretes, organismos de difusión...

Distintos tipos de licencias

  • Copyright: Este término anglosajón es el utilizado para referirse a los derechos de autor, aunque ha sido identificado con la idea de "todos los derechos reservados". Es el término más generalizado para indicar que la obra está protegida y es necesario el permiso del autor para utilizarla. Este derecho es automático y se produce en el mismo momento de la creación sin necesidad de registro alguno.
  • Copyleft: Consisten en un grupo de licencias más abiertas que el Copyright, que permiten ciertos usos de la obra sin necesidad de pedir permisos para ello. Se inició con las licencias GNU aplicadas al software libre, pero hoy en día se utilizan en todo tipo de obras culturales. 
  • Creative Commons: Se trata de un tipo de licencias que permiten mostrar de forma sencilla qué usos se permiten para una obra determinada. Estos usos van desde el simple requisito de citar del autor (obligatorio en todas las licencias) hasta la posibilidad de modificar la obra y reutilizarla en un contexto comercial.  Estas licencias son muy apropiadas para su uso en un contexto educativo, dada su simplicidad y flexibilidad.
  • Dominio público: Las obras pasan al dominio público cuando cesan los derechos de explotación. Hemos de recordar que los derechos morales no cesan nunca, por lo que igualmente debemos seguir respetando la autoría y la integridad de la obra.

Las normas para el paso a dominio público varían en cada país. En España la norma actual establece que, de manera general, los derechos de explotación durarán toda la vida del autor y setenta años después de su muerte o declaración de fallecimiento. Sin embargo, hay algunos casos especiales como los programas informáticos, las interpretaciones de artistas o las obras de autores nacidos antes de 1987, por ejemplo.