Dibujo

    La mano de un adulto moldea la del niño para enseñarle a dibujar
Maria José Garrido . Usar el moldeamiento para enseñar a dibujar (CC BY-SA)

El dibujo es la forma de expresión humana más antigua que conocemos. El dibujo sirve para comunicarse, para expresar opiniones, sensaciones… para disfrutar. También el dibujo es el precursor de la palabra escrita. Por todo ello, es muy importante que nuestro alumnado tenga un tiempo diario para dibujar.

Las personas con Trastorno del Espectro de Autismo tienen alterada su capacidad para la simbolización, por lo que es frecuente que no sean hábiles en sus expresiones plásticas si no se les enseña específicamente.

La forma de enseñar a dibujar es en forma de rutina y moldeando (con ayuda total cuando es necesario) los trazos para completar figuras sencillas. Por ejemplo: Cabeza, un ojo, otro ojo, la nariz y la boca; una oreja, otra oreja y pelo. Una vez que le hemos practicado varias veces, empezamos a retirar la ayuda, mediante encadenamiento hacia atrás, y dejamos que el niño o niña haga solo o sola las líneas del pelo.

Lo habitual es empezar con los arquetipos habituales del dibujo infantil: una cara, una casa, la figura humana…A medida que el alumno o alumna, con la práctica, va incorporando la rutina, podemos ir retirando guía física, o ir añadiendo cada vez más detalles. No vamos a esperar a que el alumno o alumna tenga habilidad para dibujar, sino que planificaremos como objetivo la enseñanza del dibujo para que no se quede atrás en este aspecto con respecto a los iguales.

Podemos practicar el dibujo desde edades muy tempranas, tanto como actividad plástica en sí misma, como utilizándola en el Cuaderno Viajero para compartir información relevante de acontecimientos que han ocurrido en el pasado y utilizar estos dibujos con la función de ser Facilitadores de la Comunicación.

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