Introducción

Los contenidos funcionales son los que proporcionan herramientas para desenvolverse en los contextos habituales donde se desarrollan las personas. Un currículo funcional va a estar dirigido a mejorar la capacidad del alumnado con TEA para influir en sucesos que le afecten directamente y tener un mejor control sobre el ambiente. Los programas educativos se centrarán en el desarrollo de habilidades de comunicación e independencia, que sirvan para «funcionar» en la comunidad en la que reside y se desenvuelve.

El perfil de habilidades cognitivas del alumnado es muy heterogéneo y difiere en cada alumno o alumna, por lo que su capacidad de aprendizaje será muy diferente también en cada uno de ellos. En todos los casos, es útil elegir y priorizar los contenidos del currículum seleccionando en primer lugar aquéllas habilidades que son indispensables para mantener la participación efectiva del alumno o alumna en ambientes lo menos restrictivos posibles: escuela, familia, ocio…

Tomar en consideración la edad cronológica obliga a hacer una elección cuidadosa del propio material que se utiliza en el aprendizaje. Hay que ser conscientes de que pueden tener problemas con las habilidades del lenguaje. El lenguaje se usa para transmitir los conceptos, por lo que garantizaremos la comprensión de los mismos mediante apoyos visuales (libros de imágenes, mapas mentales, mapas conceptuales, etc.) sin olvidar que debemos manejar instrucciones cortas y precisas. El método de trabajo se debe basar en el aprendizaje sin error proporcionando todas las ayudas necesarias (visuales y físicas a través de moldeamiento), que serán desvanecidas después. Cuidado con los errores, porque pueden quedar fijados.

Hay que promover en la medida de lo posible actividades o entornos que los alumnos o alumnas sin TEA elegirían: partir de un inventario de intereses, necesidades, preferencias, costumbres, y cultura de los alumnos en función de su edad y del medio cultural en el que se desenvuelven que nos servirá para seleccionar objetivos y aprendizajes dirigidos a incrementar las oportunidades de interacción positiva con otras personas.

El uso de las tecnologías será un buen aliado, que podemos compartir estrechamente con la familia, a través de juegos y aplicaciones que estimulen la adquisición de competencias cada vez más elaboradas.

Organízate para que todo tenga una estructura que se pueda anticipar, y a la hora de elaborar materiales, ten presente siempre que adaptar es simplificar la información extrayendo lo que puede ser más importante. Ten en cuenta que no necesariamente algo más adornado es más sencillo o facilitador del aprendizaje, sino que demasiados detalles pueden distraer de lo importante.

Para saber más acerca de las dificultades de acceso al currículum, Rita Jordan y Stuart Powell nos ayudan a conceptualizarlas en “Las necesidades curriculares especiales de los niños con TEA”, donde encontrarás modos de enfocar la enseñanza de habilidades cognitivas y cómo abordarlas.

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