La PDI en contextos educativos

La inmersión tecnológica en las aulas ha sucedido a gran velocidad, muchos de los protagonistas aún no han tenido tiempo de asumirla.

Por mucho que dotemos a nuestros centros de herramientas, de complejas dotaciones y por mucho que se inviertaen tecnología, no podemos olvidar en ningún momento, la mayor de las afirmaciones y sentencias que sobre esta situación se ha señalado (Adell, Barba, Capella y otros especialistas sobre uso de las TIC en el aula es en lo primero que insisten): actualización, renovación y dotación tecnológica, NO significa actualización, renovación y dotación metodológica.

Es ahí donde empieza nuestro trabajo, aquella diferenciación formativa con la que iniciábamos nuestro capítulo, este toque tan especial del docente al que hacíamos referencia y nos separaba del resto de asistentes a un curso sobre tecnología: la aplicación en los contextos educativos, de las TIC exige una formación específica.

El papel del docente; el valor añadido (término acuñado por especialistas como Marqués, P.) de la tecnología en la educación debe empezar por conocer cómo y dónde, para posteriormente aplicarlo y usarlo en mi beneficio y en el de mis estudiantes. Ahora, más que nunca, sociedad y escuela pueden ir de la mano acompañándose y la distancia con la realidad social, de la que siempre se ha acusado a la educación, es el momento de reducirla.

Todos son los protagonistas y todos son responsables de la actual revolución que se está produciendo en las aulas. Sin embargo, por mucha dotación tecnológica que se introduzca, nunca deberemos perder de vista el factor humano, sin él nada será posible. La tecnología está ahí para su uso, para facilitar, para ayudar y para mejorar condiciones, aprendizajes, motivaciones… Pero no se encuentra por encima de hombres y mujeres, éstos con su capacidad de razonamiento y su visión de la realidad debe marcar el rumbo de trabajo y racionalizar la inmersión tecnológica, en las aulas y en la sociedad.

Antes de seguir, es conveniente detenernos en una última reflexión previa y necesaria. Aquella que en su introducción nos trae el conocido modelo CAIT[1] y nos recordaba, básicamente que, no se trata de aprender DE (la tecnología), es cuestión de aprender CON (la tecnología).[2]

 



[1] Modelo pedagógico, donde a través de Internet y de la tecnología se pretende ayudar a los alumnos a aprender construyendo sus aprendizajes. Entre sus objetivos se encuentra enseñar a: analizar, relacionar, criticar, transferir y aplicar la información obtenida transformándola en conocimiento. Sin duda se trata de otra faceta más de la competencia de aprender a aprender.

[2] Muchos autores insisten en esta base fundamental a la hora de enfrentarnos a un uso didáctico de la tecnología: Suárez, C; Choque, R; Real, JJ; son sólo algunos de ellos.

Obra colocada bajo licencia Creative Commons Attribution Share Alike 3.0 License