Propuestas de utilización de la PDI

A raíz de todo lo expuesto, está claro que podemos obtener una ampliación de las propuestas señaladas, aplicables a cada uno de los momentos indicados, veamos algunos de ellos.

  • Apoyando la explicación del profesor/a (en las distintas fases). Con la PDI, las explicaciones toman una nueva dimensión, el docente no se dedica a escribir sobre la pizarra, de la forma tradicional. Es posible reciclar los recursos tradicionales que el docente posee. Vídeos existentes en la red, contenidos en los materiales complementarios que aportan las editoriales, cortes concretos de películas y documentales que existan en la biblioteca del centro o departamento (no abusemos de películas completas y similares), una página web determinada (sabiendo perfectamente dónde tenemos que acudir y no estar dudando o divagando), un archivo interactivo (tipo flash), una breve presentación usando una página en blanco (del programa propio de la pizarra o de otro de los que se usan para hacer presentaciones), una actividad determinada con alguno de los programas más habituales, de tal forma que todos atiendan, respondan o participen (Jclic y otros similares suelen dar buen resultado en este sentido). Son sólo algunas de las posibilidades con las que cuenta el docente para iniciar el uso de la PDI. Se trata de una inmersión progresiva y nada forzada.
  • Creando escritorios por áreas y trabajando con la Intranet del centro. A veces cuesta trabajo enfrentarnos a una herramienta desconocida. El miedo es lógico y mucho más cuando estamos delante de un grupo numeroso de alumnos/as que además, debemos controlar y no podemos perder de vista. Muchos docentes son reacios al uso de tecnología dentro del aula por los problemas que pueden surgir y el posible descontrol que se puede producir. Ante estos inconvenientes podemos proponer soluciones de todo tipo. Especialistas de PDI (Giráldez, Carracedo y otros) apuestan por iniciarnos en la pizarra creando escritorios por áreas.

En una pantalla en blanco, la del programa de la PDI nos puede servir, insertamos enlaces y vínculos tanto a páginas web como a recursos que usemos habitualmente en nuestra área, los colocamos en un lugar concreto de la página, como si fuera una barra de navegación de apoyo; a la derecha, a la izquierda, en la parte inferior o la superior. El docente usa la parte en blanco como si se tratara de una pizarra tradicional, en ciertos momentos pulsa sobre el enlace o recursos correspondientes, éste se abre y se usa para el tema deseado: una consulta, una búsqueda, una actividad.

Pongamos un ejemplo. Está claro que durante una clase pueden surgir dudas sobre una palabra: su ortografía, su conjugación, etc. En ese momento el docente siempre tiene a su disposición un enlace al buscón[1] de la RAE, tan solo es cuestión de hacer clic en el enlace y otra página se abre, simplemente introducimos con la PDI nuestra consulta y la respuesta se muestra para todos. A continuación el alumnado hará lo que el docente tenga programado: todos la copian en sus cuadernos para no olvidarla, se corrige un ejercicio determinado… Además, casi sin darnos cuenta damos al alumnado un nuevo recurso que podrá usar para realizar sus actividades y dar solución a sus problemas.

Enlaces directos como el citado en el párrafo anterior, a la Wikipedia, a páginas concretas (traductores, enciclopedias…) según áreas y niveles, etc., sirven para la introducción progresiva de la PDI en el aula. Cada docente, dependiendo de su área, puede llevar sus plantillas en una memoria USB, llegar al aula correspondiente, abrir su archivo, usar el resto del espacio libre de la pizarra en blanco y comenzar a trabajar.

Otro de los grandes miedos surge ante la duda del docente. ¿Tendré algún problema? ¿Funcionará la conexión a Internet? ¿Tendré acceso a los recursos que me interesan para la clase de hoy? Respecto a este apartado son diversas las soluciones que se aportan.

Actualmente muchos centros cuentan con ordenadores que ya no se usan, no sabemos qué hacer con ellos y qué papel pueden desarrollar. La instalación de una intranet de centro puede ser una de las soluciones acertadas. Una estructura sencilla de recursos, actualizada y revisada, puede ser una idea correcta para evitar algunos posibles errores y disipar miedos.

Ese ordenador que no tenía uso se convierte en un elemento indispensable, en un gran apoyo. Puede contener programas para su uso en el aula, sin problemas acerca de la velocidad de la red que proviene del exterior. Tenemos un espléndido lugar para guardar actividades ya elaboradas, trabajos de los alumnos/as, recursos de todo tipo, dispuestos a ser usados para nuestra explicación. Una estructura por áreas, por niveles y por tipo de recurso, se convierte en una importante biblioteca interna del centro. Además se fomentan otras destrezas de organización y de motivación. También evitamos entradas en lugares que no nos interesan por distintos motivos, o desagradables sorpresas al acceder al exterior y ver que no tenemos acceso al lugar deseado, sitio que desde casa no planteaba ningún problema.

Sin duda se trata de una labor conjunta en todos los sentidos: mantenimiento, recursos compartidos, trabajo de organización, colaboración entre el alumnado y profesorado, repositorio espectacular… Una propuesta muy interesante y útil para el uso de la tecnología en el aula y para la inmersión progresiva de profesorado con reparos. Además unimos la reutilización de dispositivos y el abaratamiento de costes en muchos sentidos.

  • Presentación por parte de los alumnos y alumnas. La clase magistral expositiva, realizada sólo por el profesorado, puede enriquecerse con la participación del alumnado. Con la PDI este cambio resulta fácil y motivador.

El profesorado debe compartir con el alumnado sus recursos, de dónde ha obtenido la información sobre un tema concreto, qué recursos usamos normalmente, qué páginas web son nuestras favoritas, los programas informáticos que nos gustan y usamos, videotecas y bibliotecas, etc.

Es ahora el profesorado el que debe diseñar la actividad adecuada para que los estudiantes , con el uso de la PDI en clase, con el resto de sus compañeros y compañeras pueda:

o Exponer en público un trabajo previamente encargado y secuenciado.

o Dar solución a cuestiones concretas preguntadas en clase y a las que se da un tiempo más largo de lo habitual para resolver.

o Presentar las conclusiones de un trabajo en grupo que necesite de tiempo fuera del aula y de una serie de tareas previas y conclusiones.

o Enseñar recursos sobre el tema en concreto u otros que pueden ser de utilidad al resto de la clase.

o Usar programas determinados para la resolución y presentación de tareas concretas.

o Recomendar soluciones ante problemas determinados que se hayan planteado.

Seguro que en estos momentos ya se nos ocurren usos concretos de la PDI en nuestra especialidad y en nuestras aulas. No debemos olvidar aquél papel de moderador y colaborador que antes indicábamos. Sin embargo el docente debe estar atento para realizar sus aportaciones, correcciones y ampliaciones a lo que los alumnos/as realizan de cara a sus compañeros y compañeras.

  • Reforzando y atendiendo a la diversidad. La motivación y el interés del alumnado aumenta con el uso de la PDI. Tal y como se recoge en muchos documentos, la posibilidad de disponer de multitud de recursos en el aula es un medio para que el docente de respuesta a las diferencias que se pueden plantear:

o Elegir el tamaño de las fuentes de texto en las explicaciones.

o Usar colores y objetos determinados.

o Abrir navegadores de páginas web específicos y según determinadas necesidades.

o Trabajar con recursos concretos existentes que facilitan el trabajo de todo el alumnado.

o Establecer estrategias de motivación y de refuerzo, a través de actividades diseñadas y realizadas con la PDI.

o Realizar labores de orientación y recomendación para la resolución de actividades determinadas, a la vista de todos y con el apoyo del alumnado.

o Desarrollar estrategias de colaboración y creación de grupos de trabajo heterogéneos que, posteriormente, expondrán los resultados de las tareas encomendadas, facilitando la integración y la participación de todos los implicados.

o Usar programas específicos, según necesidades y momentos determinados. Acompañados de vídeos LSE, pictogramas, representaciones y otras posibilidades que, además, aumentan sus posibilidades con la PDI.

o Acceder a más alumnos y alumnas en menos tiempo, centrando la atención y el interés.

o Ayudar al desarrollo de capacidades y mejora de habilidades y competencias, a través de ejercicios determinados, que serán resueltos con la pizarra, usando a veces dispositivos de ayuda adaptados según necesidades.

o Comprobar cómo aprenden determinados alumnos/as, ayudando de esta manera a la elaboración de otras estrategias y actividades, ampliando los recursos que tienen más éxito y cumplen nuestros objetivos

  • Consultando y analizando la prensa. La posibilidad de consultar la prensa de todo tipo en tiempo real es hoy una realidad. Radio, televisión, diarios, etc., están accesibles a través de la red. Comenzar el día viendo las noticias más destacadas, comentarlas por la clase, motivar el debate, el interés y otras capacidades es mucho más factible con la PDI.

Podemos hacer anotaciones, señalar las partes de una noticia, distinguiendo los titulares, los cuerpos… Es posible observar un vídeo, una imagen, un gráfico, escuchar unas declaraciones sobre un tema que nos interese.

De camino al trabajo tenemos conocimiento de un hecho determinado que nos sirve para ilustrar el tema que estamos tratando o simplemente porque nos parece de actualidad. El profesor o profesora abre su navegador y se dirige a un enlace determinado, señala la noticia y el debate está servido, un trabajo posterior, que será presentado por cada grupo, es el resultado a esa actividad. Además, las actividades se van complicando, enlazando unas con otras, una noticia nos lleva a la siguiente, a un nuevo conocimiento, a un enlace, se inicia la aventura de saber, de conocer y de querer indagar más. Todos colaboramos en este aprendizaje continuo. Lo que un alumno o alumna desconoce lo aporta otro y el siguiente lo completa. Un hecho determinado en un diario local puede llevarnos a una aventura del conocimiento total. Cientos de recursos de todo tipo se ponen en marcha, casi sin darnos cuenta se establecen protocolos, estrategias y estructuras que desconocíamos que fuéramos capaces de poner en juego.

Los idiomas, las áreas no lingüísticas inmersas en programas bilingües, ven reforzado su papel. Una traducción en un diario determinado al que hace unos meses no teníamos acceso, una emisora de radio que emite en una lengua extranjera, un podcast de un programa determinado, puede dar lugar a la mejor de nuestras clases.

Ayer surgió una noticia de interés, un breve corte de unos segundos, pero suficiente para motivar e ilustrar nuestra explicación de hoy. Con la PDI es posible acudir a la página del canal en cuestión, recuperar el vídeo, proyectarlo, analizar qué y cómo se dice e incorporarlo a nuestra explicación. También podemos llevarlo en nuestra memoria y trabajar con ella sin miedo a que falle algún medio externo.

Además podemos enseñar a nuestro alumnado, cómo descargar ese archivo de vídeo o de audio o ese recurso determinado, posteriormente será útil para ilustrar sus trabajos, sus presentaciones, aprendiendo a desarrollar estrategias de argumentación y de ilustración de un contenido determinado.

Facilitamos a nuestro alumnado unos enlaces sobre medios de comunicación concretos, de todo tipo: locales, regionales, nacionales, internacionales; de todas las temáticas: deportes, música, informática, noticias en general… Seguro que a los pocos días ese listado se ha multiplicado gracias a la colaboración de todos.

Sin querer, sin darnos cuenta, hemos desarrollado nuevas habilidades y estrategias entre todos los participantes. Se ha pasado a la participación activa, la interactividad va más allá de la PDI con la que iniciamos este documento.

  • Enseñando programas y otros recursos con la PDI. La frase de una imagen vale más que mil palabras toma fuerza con la pizarra digital. A veces nos hemos visto en la necesidad de mostrar una página web o presentar un determinado programa informático, casi sin poder enseñar cómo se hacía. Cuántas veces nos hemos visto en la tesitura de decir aquello de: subrayáis la palabra, pulsáis el botón derecho del ratón y veréis que pone copiar, luego lo señaláis y ya está copiado en el portapapeles. Con la PDI eso ya no sucede.

Cualquier recurso puede ser explicado de una manera sencilla, a la vista de todos, haciendo pruebas antes de darlo por entendido y con la participación de los interesados. De esa forma ahorramos tiempo y además ilustramos mucho mejor nuestra explicación. Cuando haya que mostrar un programa, dónde se descarga y cómo se usa, directamente lo enseñamos a la audiencia, interactuamos de forma real con la pizarra y resolvemos las dudas correspondientes que puedan surgir.

Hoy en día es habitual que los centros cuenten con plataformas de formación tipo Moodle. Es necesario explicar al alumnado cómo se entra, qué texto se debe leer para el día siguiente o qué ejercicios realizar. Desde la pizarra se entra en la plataforma y se señala perfectamente dónde se encuentra cada una de estas actividades y tareas, todos se van con una idea clara de lo que hay que hacer y dónde entrar.

Además podemos contar, en esa misma plataforma por ejemplo, con otros recursos: blog, Wiki, etc. En cualquier momento de la explicación puede surgir una palabra nueva, un recurso interesante u otra situación similar. El docente, a la vista de todos, inserta ese nuevo recurso o esa palabra en el Wiki colaborativo, también lo puede hacer el alumno o alumna correspondiente, una vez que haya aprendido cómo hacerlo. Así también se fomenta el mantenimiento de los recursos del aula y del área, se motiva a la participación, facilitamos el aprendizaje y surgen nuevas ideas para el uso de la PDI en momentos concretos.

  • Corrigiendo y resolviendo actividades. Uno de los objetivos principales del uso de la PDI es ahorrar tiempo al docente. Una buena organización del trabajo es fundamental para este hecho. Sin duda la corrección de actividades en clase se puede convertir en algo monótono y aburrido. Por un lado estamos acostumbrados a la intervención de un alumno o alumna que corrige y el profesor o profesora o como mucho algún que otro compañero o compañera, realiza algún tipo de intervención, convirtiéndose en una simple actividad de preguntas y respuestas.

Otras veces hacemos que el alumno/a salga a la pizarra, copie el enunciado de la pregunta y a continuación ponga la respuesta. La pérdida de tiempo es considerable y las posibilidades de disrupción en el aula también: elegimos a un estudiante, se copia la pregunta en la pizarra, se borra, se copia la respuesta… Al final casi nadie sabe dónde nos encontramos y el alumnado se impacienta. Un ejercicio correctamente enfocado, para casa, para la biblioteca o para realizar en el colegio, con unas actividades donde el alumnado ponga en marcha sus competencias digitales y las correspondientes al área en cuestión, se puede convertir en un auténtico reto de motivación y participación.

La posibilidad de poder corregir rellenando plantillas previamente preparadas, que luego se reutilizan en las clases siguientes, presentar los trabajos con un procesador de texto o en un programa de presentación (power point, impress o similar) adecuado al nivel y al área (se puede hacer bases sobre las que colocar las respuestas), se completa con la posibilidad de entregar documentos para rellenar, señalar posibles recursos donde buscar la información, orientar y guiar en la búsqueda de actividades de refuerzo y otros materiales, y posteriormente es posible colgar toda esta información en el blog del aula o en la página web de la asignatura o en la plataforma de teleformación que antes hemos citado…

Son sólo algunas de las opciones que el uso de la PDI enriquece y apoya. Nos podemos encontrar con actividades que ya están elaboradas y que podemos resolver en clase, con lo que esto significa de ahorro de tiempo y esfuerzo. Se pueden dictar el día de antes, se pueden entregar en papel impreso o se puede indicar el enlace correspondiente. Al día siguiente los alumnos/as salen a la pizarra y a la vista de sus compañeros/as, resuelven las actividades, estableciendo nuevamente esos canales de interactividad, mientras el resto de la clase aporta sus soluciones, responde y completa los resultados.

Hoy en día tenemos multitud de herramientas que nos permiten crear estos cuestionarios y actividades, se trata de usarlos de la forma correcta, no abusar de ellos e introducirlos en nuestras explicaciones y actividades.

Otras veces enviamos a los estudiantes actividades para realizar en grupo, actividades que responden al formato de webquest, caza del tesoro, miniquest u otras variedades con la misma base didáctica. Tareas que necesitan un tiempo posterior al de estancia en el centro y acarrean la realización de un trabajo final, donde poner en funcionamiento los conocimientos y destrezas adquiridos, desarrollando habilidades y competencias de todo tipo. No cabe duda que un marco como el de la PDI es el ideal para la exposición de este tipo de trabajos finales. El clásico mural que encargábamos como resumen de un tema o fecha determinada, toma vida gracias a la pizarra. Además contamos con multitud de recursos que podemos insertar, complementándose: audio, vídeo, animaciones, texto, efectos de todo tipo; sirven para ilustrar nuestros trabajos y presentaciones, los resultados finales de una tarea mucho más entretenida que antes.

Las herramientas tipo Hot Potatoes, Jclic [2] y similares toman fuerza y alcanza una dimensión especial gracias a la PDI. El ITE ha desarrollado materiales formativos para el profesorado con los que ha impartido e imparte múltiples cursos a través de Internet. Además las Comunidades Autónomas han desarrollado utilidades para elaborar libros digitales (constructor, cuadernia…) , insertando actividades del modelo anteriormente citado, además de todo tipo de recursos multimedia e interactivos. Además se facilitan versiones portables, que permiten llevar toda la información en nuestro lápiz de memoria, sin necesidad de mostrar preocupación por si se podrá abrir o no un archivo en un momento dado.

Está claro que estos libros digitales construidos por los profesores y profesoras, según las necesidades del momento y del grupo, abiertos, con posibilidad de ser usados y ampliados por otros docentes, que contienen información de todo tipo y actividades variadas, son herramientas indispensables y que deben tenerse en cuenta a la hora de trabajar con la pizarra dentro de un aula. Muchas veces la cuestión no reside en que no existan recursos, sino dónde y cómo encontrarlos, por eso es básico, hemos insistido en más de una ocasión, contar con un lugar donde encontrar lo que queremos de forma sencilla e intuitiva.

La formación para usar una PDI es breve en su formato básico; unas cuantas horas, intuición, motivación… Tenemos que ir más allá y es ahí donde entra la figura del docente, su experiencia y su buen hacer.

  • Grabando y guardando lo que nos interesa. Algunas veces, diseñamos sesiones motivadoras y nos encontramos satisfechos de ellas. Bien por los recursos que se han utilizado, o por cómo se ha ido construyendo el todo, por las actividades o porque en su conjunto nos parece un buen material. Podemos dibujar todo un conjunto de elementos y su creación, explicar el desarrollo de una operación matemática en concreto, crear una partitura entre todos, explicar sobre un mapa un hecho histórico, etc.

Es posible que queramos conservar algunas clases, parte de ellas o en su totalidad. Si Las vemos útiles para usarlas en otros grupos o niveles, o nos ha gustado su resultado final. Si además, se han dinamizado con la intervención del alumnado y con su colaboración, y nos interesa que el resto de compañeros vea el resultado.

  • Grabando la sesión que hemos impartido. Para quedarnos con una copia de todo el proceso: de nuestras intervenciones, de las de nuestros alumnos y alumnas, de todo lo que ha sucedido sobre la superficie de la pizarra. Nos interesa tenerlo todo guardado, creemos que es un material interesante en todos los sentidos. La mayoría de los programas de PDI permiten esta opción que con el tiempo se va enriqueciendo y constituye un recurso indispensable, al cual le vamos sacando más partido.

Además nos sirve como herramienta de evaluación sobre nuestra forma de trabajar, una observación que después de la sesión correspondiente podemos analizar. ¿Qué nos ha gustado? ¿Qué quitaríamos? ¿Qué mejoraríamos? ¿Los recursos han sido adecuados? ¿Puedo oír a mis alumnos y alumnas y ellos a mí? Sin duda es una opción muy interesante. Aplicada a diferentes áreas: música, lenguas extranjeras..., pueden dar un extraordinario resultado, todo es cuestión de profundizar siempre un poco más.

En determinados niveles, infantil por ejemplo, que un alumno o alumna grabe su voz, la insertemos en una actividad y que luego la pueda escuchar, es algo que le fascina. Reconocer las voces de sus compañeros y compañeras es algo apasionante en determinadas edades. Trabajar sobre unos resultados iniciales para luego mejorarlos forma parte de estas estrategias.

Unos buenos altavoces, un programa que reproduzca los formatos grabados, un videoproyector de buena definición, un completo equipo de sonido, consiguen resultados aún más espectaculares, teniendo de fondo siempre el objetivo principal del aprendizaje.

  • Hablando con especialistas y compañeros a distancia. Trabajando colaborativamente. Hace unos años, contar con un especialista que estuviese a unos pocos kilómetros de distancia, para completar nuestra explicación, puntualmente, era algo imposible. Hoy en día podemos contar con él o ella, en tiempo real, siempre que queramos y estén de acuerdo, claro está. Los actuales programas de comunicación: Messenger, Google-talk, Skype, son sólo un ejemplo. Ese especialista que conocemos y está dispuesto a echarnos una mano, va a estar en nuestra clase, aclarando dudas, explicando, respondiendo; a nuestra disposición y la del alumnado. Si duda se trata de un recurso aún por explotar pero que causará sensación.

Este protagonismo se multiplica cuando la persona en cuestión puede coger los controles de la pizarra, y actuar sobre ella a cientos de kilómetros de distancia.

Diseñamos un proyecto en común: alumnos de nuestra Región o nuestro País o incluso más allá de nuestro continente ¿por qué no? El resultado está claro, el día de la exposición final, todos nos vemos por videoconferencia y no sólo eso: los trabajos finales, a través de programas de escritorio compartido (algunas pizarras lo tienen, otros simplemente es cuestión de ver la oferta que existe en la red), se van exponiendo los resultados de cada grupo, se introducen los comentarios que se deseen y además se trabaja con la multitud de posibilidades que hasta ahora hemos visto. Suena a Ciencia Ficción pero no lo es, simplemente se trata de planificar, encontrar y ver los resultados.

En la actualidad, programas europeos como eTwinning[3], proponen los encuentros europeos íntegramente a través del uso de las TIC (uso de su escritorio interno y sus herramientas) y sus posibilidades de comunicación. De esta forma se fomenta claramente la adquisición de todo tipo de competencias, además de dar protagonismo al aprendizaje de idiomas y un sinfín de posibilidades que con este aspecto se relacionan, además del concepto de inmediato, unido a ahorros de todo tipo.

Si participamos en cualquier tipo de programa, con otro centro, ya no nos importa su distancia, por lo que hemos visto. ¿Somos conscientes de la combinación PDI y el resto de herramientas de comunicación?: foros que podamos crear en una o varias lenguas, comunicación en vivo a través del chat o de la cámara, envío y lectura de correos electrónicos, construidos por todos los participantes, intercambio y visualización de archivos: vídeo, audio, actividades, tareas, gráficas… todo esto enriquecido y evaluado por el resto de compañeros y compañeras. Por lo tanto, lo fundamental: un buen proyecto, donde poner en práctica todo lo visto, teniendo claros contenidos y objetivos, sabiendo qué hacer en cada momento y el papel de cada uno de los participantes.

Niños trabajando colaborativamente con otro centro

  • Fomentando la interculturalidad. Un nuevo estudiante llega a clase, y se incorpora al grupo. Es posible que pase un tiempo antes de conocer algo más de su vida. Además, ese alumno o alumna tiene problemas con el idioma, es de otro país y muchas veces dudamos de hasta cómo se pronuncia o se escribe su nombre. Se siente solo y distinto del grupo, aunque no lo parezca, está perdido.

Desconocemos su país, su ubicación en el mapa, cuál es su capital o de qué pueblo o ciudad viene nuestro nuevo alumno/a. Con la PDI no nos cuesta mucho trabajo buscar todos estos datos, una conexión a Internet (o algún recurso previo de nuestra Intranet), un mapa, un espacio en blanco donde escribir su nombre, enseñar a pronunciarlo, tal vez sea un buen comienzo.

¿Qué nos parece encargar a un grupo realizar una presentación sobre el nuevo compañero o compañera? ¿Y si ese alumno o alumna forma parte de ese grupo? Puede asesorar y ser asesorado. Podemos usar un traductor, de los muchos que existen en la red, que esté a la vista de todos, para las primeras palabras, además estamos fomentando el uso de la misma herramienta para situaciones posteriores, ¿quién dice que no podemos aprenderlas? Tal vez sean términos básicos para usar entre todos. Si el alfabeto no es el nuestro, no estaría mal que nos aproximara a su escritura, poco a poco, para eso contamos con una pantalla gigante donde todos centran su atención. Si lo completamos con un vídeo, una canción que se escuche en esos momentos y luego se traduzca, un periódico el país de procedencia ¿Son como los nuestros? ¿Qué deportes se practican? ¿Cuál es la página web de su grupo favorito?

Sin darnos cuenta se trata de un intercambio que se intensifica, información que vamos asimilando. Casi sin querer, aceptamos y conocemos a este nuevo miembro de nuestro grupo. Seguro que se despierta la curiosidad y el interés, poco a poco se ha integrado, sin darnos cuenta. A lo mejor, algunos recursos, que hemos tenido siempre tan cerca, los hemos descubierto ahora. En la próxima clase puede ser el pueblo de unos abuelos, dónde veraneo, el lugar del próximo viaje de estudios, una cercana excursión. Buscadores, mapas… En definitiva, una situación, una necesidad que trae consigo el descubrimiento de nuevas aplicaciones y posibilidades. Parece que merece la pena.

  • Usando algunas herramientas externas. Bien por la llegada de otras dotaciones tecnológicas al aula o bien porque los docentes adquieren elementos externos que facilitan su trabajo, a veces es posible encontrar otros periféricos que interactúan con la propia PDI.

Sin duda son apoyos para la docencia y bien usados puede facilitar bastante la labor, además de convertirse en elementos que motivan al alumnado, siendo un recurso muy útil, tanto para algunas áreas como para desarrollar ciertas estrategias de trabajo.

Entre estos recursos podemos citar: los lectores de documentos (dependiendo de las empresas que los comercializan pueden tener otro nombre). Con ellos, gracias al potencial de la PDI y a las posibilidades del lector, podemos proyectar a gran tamaño todo tipo de objetos y recursos, incluso animados, que tengamos en el aula y que jamás hubiésemos pensado.

La posibilidad de observar a gran tamaño: partituras, gráficos, imágenes, pinturas, piezas mecánicas, láminas de dibujo, noticias de la prensa, etc., es algo que multiplica el valor de la pizarra. Mucho más cuando sobre ella, gracias a los diferentes programas, podemos actuar como hemos indicado: dibujando sobre ella, colocando indicaciones, explicando características… para posteriormente guardarlo como presentación y hacer con estas anotaciones lo que creamos más conveniente. El día a día nos hará descubrir más funcionalidades y posibilidades.

Una flor aportada por un alumno o alumna, que ha encontrado por el camino al colegio, un insecto, la posibilidad de adaptar el lector a un microscopio, como herramienta para ver los dibujos que se han hecho para una determinada celebración, como corrector de actividades y cuadernos, si necesidad de copiar en la pizarra uno a uno los ejercicios. La posibilidad de realizar ejercicios colectivos, anotar sobre aquello que nos gusta o no y posteriormente publicarlo todo en nuestro espacio web, es sólo una de las posibilidades.

Las diapositivas de la clase de historia del arte sobre la que anotamos o esa página determinada de un libro, con las ilustraciones que contiene, ganarán en calidad y en atención si su proyección es clara, el alumnado se centra en ella y podemos anotar y guardar todo lo que hagamos, además de los beneficios de ahorro y medioambientales que se pueden producir.

A veces no queremos que los alumnos o alumnas salgan a trabajar sobre la PDI, por falta de tiempo, por motivos de espacio, por miedo a alguna disrupción, etc. La posibilidad de tener en el aula una tableta gráfica (no confundir con una PDI portátil) con la que interactuar sobre la pizarra, sin necesidad que el alumnado se levante, por ejemplo cuando están reunidos por grupos, es muy interesante.

El dispositivo puede pasar de grupo en grupo y se pueden realizar correcciones colectivas, consultas determinadas, exposiciones, se pueden señalar puntos de interés concretos de un ejercicio, etc. En definitiva se trata de usar la pizarra desde el pupitre, lo cual puede ser necesario e interesante en muchas ocasiones.

Si además contamos con otros dispositivos de calidad como: ratones inalámbricos o teclados de las mismas características, también facilitamos mucho la labor y la creación de nuevas actividades y recursos. Anotar sobre la pizarra no siempre es sencillo, los reconocedores de escritura (OCR), a veces dan problemas por las distintas grafías existentes. Es mucho más sencillo escribir y responder a una pregunta desde el pupitre, a través de un teclado sin cables. Gracias a él se pueden redactar textos largos, insertar palabras (de una forma más sencilla que con la PDI) en espacios creados para las actividades y una importante cantidad más de recursos.

Además puede facilitar la integración de algunos alumnos y alumnas que tengan problemas de acceso a la pizarra, por múltiples motivos o conflictos con los dispositivos normales que acompañan la pizarra. Tocar un teclado virtual, usar una calculadora, poner en marcha una grabadora o un reproductor, es mucho más sencillo y en momentos determinados, desde el pupitre que desde la pizarra. Como estamos insistiendo a lo largo del documento, es el docente quien tiene la última palabra y el que poco a poco irá descubriendo posibilidades y recursos, con la ayuda de sus alumnos.

  • La PDI en la evaluación. A estas alturas seguro que hemos pensado cientos de posibilidades y aplicaciones, otras irán surgiendo, no cabe duda de ello. Nos ha parecido interesante traer hasta aquí otra funcionalidad de la PDI. Se trata de las posibilidades de la pizarra en el proceso de la evaluación. Veamos algunas de las propuestas.

Algunas de las posibilidades de evaluación ya las hemos visto. Hemos citado herramientas como Jclic, Hot Potatoes, las propias de Moodle, entre las muchas existentes. Otras veces el programa de la PDI incluye posibilidades de crear automáticamente actividades de diversos tipos; simplemente inserto la materia prima: imágenes, vídeos, texto, etc., y señalo qué tipo de actividad quiero crear, según un modelo establecido, el programa la deja lista para ser utilizada en el aula.

A pesar de todo, no debemos olvidar el papel de la evaluación en la actualidad, su integración en el proceso de aprendizaje y su utilidad como herramienta de progreso, así como su carácter de retroalimentación, que nos hará ser conscientes en cada momento, de la situación del alumnado, según los criterios señalados previamente, con las posibilidades que esto supone. Ahí radica la importancia de saber utilizar las opciones que se nos ofrecen.

Muchas de las pizarras digitales interactivas poseen en la actualidad lo que se ha denominado sistema de votación (también se puede adquirir por separado). Bajo un formato similar para todos los modelos de pizarras (también puede cambiar el nombre y el aspecto), hablamos de un mando a distancia donde el alumnado responde a las cuestiones que se van planteando durante el desarrollo de las actividades o de la unidad didáctica en cuestión. Se admiten todo tipo de formatos de preguntas: verdadero/falso; sí/no, ns/nc; respuestas múltiples… y dependiendo del sistema también preguntas que requieren la introducción de una palabra o frase concreta.

Teniendo en cuenta la habilidad y experiencia del docente, este dispositivo se puede usar en diferentes momentos del proceso de aprendizaje, dependiendo de los intereses: al principio de una propuesta didáctica para ver los conocimientos previos (evaluación inicial), durante el desarrollo de una unidad, comprobando cómo marcha el proceso correspondiente (evaluación procesual), al final de un tema (evaluación final). Se puede usar para tomar una decisión sobre una cuestión determinada, como herramienta para comprobar los resultados y la toma de posiciones tras un debate, una votación concreta, etc.

Está claro que sólo se trata de una herramienta de consulta y apoyo, su uso coherente y moderado puede ser motivador e interesante. Además pueden dar diferentes posibilidades de exportación de los resultados y otros datos obtenidos: en pantalla directamente, en una hoja de cálculo, en gráficos de todo tipo teniendo en cuenta diferentes criterios: tiempo para la respuesta, indicaciones previas señaladas por el docente para la tabulación de resultados…

Las cuestiones para usar con estos dispositivos las podemos traer desde casa preparadas en plantillas prediseñadas, que ya incorporan los programas, otras veces pueden ser preguntas improvisadas, sin preparación ninguna, donde nos interese comprobar la adquisición de un concepto concreto, en un momento determinado, usando una o más pantallas a la hora de preparar nuestro cuestionario, escribimos las preguntas y damos al alumnado un tiempo para conocer sus respuestas y sus calificaciones.

Otra interesante posibilidad sería, como hasta ahora hemos incidido, que tras un proceso de conocimiento, fuera el propio alumno o alumna el que creara esos cuestionarios o actividades de evaluación. De esta manera se desenvuelven otra serie de habilidades entre ellos. Además se fomentan otras variedades de evaluación, siempre interesantes para el desarrollo íntegro y competencial del alumnado. Sin duda esta forma de interactuar con la pizarra es atractiva y novedosa.

Pero el proceso de evaluación, referente al trabajo con la pizarra digital, es mucho más complejo como se puede entender. Una actividad en un momento determinado, una votación colectiva, un recurso de evaluación en concreto, son posibilidades que existen para dinamizar la clase en un momento dado. Pero si queremos realizar un trabajo serio deben existir propuestas más rigurosas a la hora de plantear posibilidades de evaluación de todo un proceso. Modalidades que permiten al alumnado ser consciente de los distintos criterios que se van a seguir, a la hora de evaluar su trabajo, tanto en grupo, como individual o dependiendo del resultado final que se desee obtener.

Además, la evaluación de propuestas didácticas a través de la PDI, debe ser una herramienta donde se fomente la retroalimentación y donde el alumnado pueda rectificar algún fallo previo a la entrega de su trabajo definitivo. Una herramienta donde se evalúe todo un proceso que va desde el planteamiento inicial hasta el producto global.

Se debe evaluar, en su justa medida, no sólo el trabajo del alumnado, también el del material elaborado por el docente, útil para alguno de los procesos señalados con anterioridad, la implicación de cada uno de los protagonistas y participantes, los recursos utilizados, la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos, incluso la propia evaluación en sí, en cada uno de sus momentos decisivos y todo aquello que sea susceptible de ser valorado, de una manera u otra.

Creamos unidades didácticas complejas, donde son varios los factores que queremos evaluar y donde queremos dar una nueva dimensión al concepto de evaluación, ya que la entendemos como parte del proceso de aprendizaje. Es necesario evaluar todo el trabajo del alumnado: participación, comportamiento, competencias desarrolladas y adquiridas, evaluación de las tareas encomendadas, trabajo en grupo, etc. En estos casos, para no estar sometidos a dispositivos tecnológicos externos que no cumplirían con la función deseada, una de las recomendaciones pasa por optar por el sistema de rúbricas[4], al igual que se realiza en la webquest[5], donde el alumno o alumna tiene en todo momento conocimiento sobre el proceso y la posibilidad de volver a repasar cada uno de los apartados básicos. Además otorga al profesorado la potestad de evaluar lo que se pone en juego por parte del alumnado, desde una perspectiva cualitativa y también cuantitativa, abarcando un mayor número de indicadores y de elementos de evaluación.

Las actividades a través de la PDI, adquieren una mayor dimensión si se incluye una rúbrica de evaluación, además favorece diferentes perspectivas de participación del alumnado y fomenta hábitos de evaluación diferentes a los habituales. Se pueden incluir al final de cada unidad o en determinados momentos de una actividad, según los intereses de evaluación.

No queremos terminar este apartado sin traer dos consejos.

El primero de ellos es que somos de la opinión de que, a pesar de ayudas y tutoriales, es función del docente apostar por la autoformación y la actualización constante, y más en estos momentos donde la información de hoy está anticuada mañana. Se convierte por lo tanto en una necesidad, el hecho de estar al día.

Por ese motivo debemos estar constantemente informados sobre lo que sucede en el mundo de las TIC, a diversos niveles: innovación tecnológica, innovación pedagógica, propuestas didácticas, etc. Debemos apostar por la lectura periódica de todo aquello que en la actualidad se publica y que evoluciona y cambia sin darnos cuenta. Por ese motivo blogs y otros modelos de información, seleccionados por intereses y calidad, son fundamentales para estar al día de lo que sucede.

Ante la vorágine existente: información que nos desborda sobre el uso de las TIC, comentarios que se repiten, consejos por todos sitios (muchos de ellos copia de copia que se marean), vacías reflexiones y codazos por colocar un nombre en este inmenso mundo, traemos un artículo para su lectura que invita a la reflexión y lo que es más importante; a la relajación en el momento actual. En el apartado "Direcciones útiles" del aula Virtual de este curso y de todos los que oferta el ITE podrás encontrar referencias en este sentido que pueden ayudar en esa actualización constante.

El segundo consejo, aunque sigamos insistiendo nunca se hará lo bastante, es la importancia del trabajo colaborativo. En un momento actual, la información es fundamental, sin información actualizada no podrá existir evolución tecnológica en el aula. Por ese motivo es básico contar con bases de datos y con recursos, donde acudir sin problemas, donde encontrar lo que queremos, de una manera rápida y clara.

En este sentido se hace necesaria la creación de bases de datos u otras modalidades de almacenamiento y consulta, donde el profesorado pueda encontrar lo que hay publicado hasta la fecha: herramientas, recursos, artículos de interés, ejemplos, animaciones, recursos multimedia, etc.

Debemos optar por la elaboración de sencillos protocolos donde guardar todo lo que encontramos, bien puede ser a través de los marcadores sociales o de modelos como las enciclopedias virtuales. Es necesaria una catalogación efectiva a la vez que simple: por niveles, por contenidos, por áreas, por edades… donde acudir a ver si existe esa actividad que necesito, ese gráfico o esa imagen. No debemos perder el tiempo en crear algo que ya está hecho.

Es fundamental la colaboración de todos, un sólo docente no puede cumplir con esta labor de recopilación y actualización, no hay tiempo suficiente para ello y el que tenemos no se debe perder. Entre todos los miembros de un claustro o de un grupo de interés, es mucho más fácil etiquetar estos recursos de la manera elegida, para luego recuperarlos en un momento dado y mantenerlos actualizados. La construcción de propuestas, actividades y unidades será mucho más sencilla. Además, los alumnos y alumnas nos enriquecerán y sorprenderán, podemos estar seguros de ello. Sin la colaboración de todo el profesorado, y por supuesto del alumnado, no habrá integración TIC en el aula.



[1] http://buscon.rae.es/draeI/html/cabecera.htm

[2] Respecto a este apartado, es muy recomendable visitar los tutoriales creados en colaboración con las distintas Comunidades Autónomas y el MEC. No sólo encontraremos guías para conocer la mayoría de los programas educativos más usados en la actualidad, con distintas versiones y finalidades, además es posible consultar materiales didácticos elaborados para diferentes áreas y niveles, que poco a poco irán aumentando.

http://www.didacticatic.educacontic.es/cursos/nivel-educativo

[3] http://www.etwinning.net/es/pub/index.htm

[4] Un estupenda herramienta para crear rúbricas y manejarlas a nuestro gusto podemos encontrarla en la página web de rubistar: http://rubistar.4teachers.org/index.php?&skin=es&lang=es&

[5] Para consultar webquest y su modelo de evaluación por el sistema de rúbricas, se pueden consultar multitud de bases de datos. Hacernos una idea de cómo funciona y ver ejemplos, se puede hacer desde la base de datos de la Asociación Catalana de Webquest. http://webquestcat.cat/

 

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