1.2. La materialización de la LOE (2006)

Por su parte, en la LOE, el currículo se define ya como "el conjunto de objetivos, competencias básicas, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación de cada una de las enseñanzas reguladas" (página 17166, CAPÍTULO III. Currículo. Artículo 6. Currículo).

El encaje de las Competencias Clave en el currículo de la educación obligatoria (Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria) que dispone la LOE, es consecuencia básicamente de dos hechos:

  1. La Recomendación desde la Comisión Europea para alcanzar los objetivos de 2010, recogida en el Marco de Referencia Europeo en el que se definen las ocho “competencias clave” necesarias para la vida.
  2. La gran difusión e impacto de los resultados y las comparaciones de las evaluaciones internacionales estandarizadas de competencia lectora, competencia matemática y competencia científica (PISA, TIMMS, PIRLS).

Para la integración de las competencias clave en el currículo español, se opta por seguir el modelo mixto propuesto por la Comisión Europea. Esto quiere decir que, se mezclan como competencias claves las competencias transversales y las áreas disciplinares, diferenciándose así del modelo curricular propuesto por DeSeCo (OCDE, 2003), que discrimina entre las competencia generales o transversales y las competencias específicas de las áreas curriculares (Toribio, 2010).

En la normativa estatal que desarrolla la LOE se establece el currículo para cada una de las etapas educativas, Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional de Grado Medio fijando las Enseñanzas Mínimas comunes para todo el Estado y que forman parte del currículo que establece cada una de las Comunidades Autónomas para su territorio.

En las Enseñanzas mínimas de las etapas obligatorias del sistema se establecen para cada área y materia los objetivos (formulados en términos de capacidades), las competencias básicas, los contenidos y los criterios de evaluación.

La normativa española, a nivel estatal, ha definido ocho competencias básicas o aprendizajes imprescindibles que debe haber adquirido el alumnado al finalizar la enseñanza obligatoria. Las competencias básicas, que integran tanto los aprendizajes formales incorporados a las diferentes áreas o materias del currículo, como los informales y no formales, son:

Elaboración propia. Javier M. Valle

Gráfico 1. Las Competencias Clave en la legislación española

Estas ocho competencias se consideran igualmente importantes, ya que cada una de ellas puede contribuir al éxito en la sociedad del conocimiento. Muchas de ellas se solapan y entrelazan: determinados aspectos de esenciales en un ámbito apoyan la competencia en otro. 

No existe una relación unívoca entre la enseñanza de determinadas áreas o materias y el desarrollo de ciertas competencias. Cada una de las áreas contribuye al desarrollo de diferentes competencias y a su vez, cada una de las competencias básicas se alcanzará como consecuencia del trabajo en varias áreas o materias.

Elaboración propia. Javier M. Valle

Es necesario señalar que las Competencias Clave establecidas en el marco europeo no tienen una correspondencia exacta –en cuanto a nomenclatura- con las establecidas en el currículo de las etapas obligatorias del Sistema Educativo Español (denominadas Competencias Básicas). 

Gráfico 2. De las Competencias Clave de la Unión europea a las Competencias Básicas del sistema educativo español. Elaboración propia. Javier M. Valle

                                       Tabla 2. El término competencias en la LOE. Elaboración propia. Javier M. Valle

A partir de la norma general, se van concretando las competencias a través de los Reales Decretos que la desarrollan. En los Reales Decretos de Enseñanzas Mínimas –tanto de Educación Primaria como de Educación Secundaria Obligatoria- tiene especial relevancia la definición de las competencias básicas que el alumnado debe alcanzar al finalizar la Educación secundaria obligatoria:

“Las competencias básicas, que se incorporan por primera vez a las enseñanzas mínimas, permiten identificar aquellos aprendizajes que se consideran imprescindibles desde un planteamiento integrador y orientado a la aplicación de los saberes adquiridos. Su logro deberá capacitar a los alumnos y alumnas para su realización personal, el ejercicio de la ciudadanía activa, la incorporación satisfactoria a la vida adulta y el desarrollo de un aprendizaje permanente a lo largo de la vida".                            

La justificación del por qué y para qué de las competencias básicas queda recogida en el ANEXO I de ambos Reales Decretos: “las competencias básicas dotan al alumno de aquellos que se consideran imprescindibles para un desarrollo integrador y orientado de los  saberes adquiridos”.

A modo de resumen, y de acuerdo con lo que se establece en ese mismo ANEXO, las finalidades para las que se incluyen las competencias básicas en el currículo son:

  1. Integrar diferentes aprendizajes -tanto formales como no formales-.
  2. Permitir a todos los estudiantes integrar sus aprendizajes, ponerlos en relación con distintos tipos de contenidos y utilizarlos de manera efectiva cuando resulten necesarios en diferentes situaciones y contextos.
  3. Orientar la enseñanza -al permitir identificar los contenidos y los criterios de evaluación que tienen carácter imprescindible- y en general, inspirar las distintas decisiones relativas al proceso de enseñanza y de aprendizaje.

Por tanto, las competencias básicas se contemplan como conocimiento en la práctica, es decir, conocimiento adquirido a través de la participación activa en prácticas sociales y, como tales, se pueden conseguir tanto en el currículo formal como en el no formal e informal. Este enfoque «integrador» de las competencias se pone de manifiesto no solo en su definición y selección, sino también en su posterior desarrollo.