1.3. La LOMCE y las competencias clave

La actual ley educativa (LOMCE), en coherencia con las recomendaciones de la Unión Europea, aboga por un modelo de cambio educativo del currículum basado en competencias.

En su apuesta por las competencias como eje del sistema educativo, la LOMCE establece un modelo de desarrollo curricular que, junto a otras iniciativas ya en marcha en las distintas Comunidades Autónomas, servirá como referencia a la hora de concretar las mismas en la práctica educativa.

Esta apuesta por las competencias se concreta, entre otros,  en un Proyecto de Integración Curricular de las Competencias Básicas[1], puesto en marcha por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD), en el curso escolar 2012/2013, para asegurar y mejorar el aprendizaje de las competencias básicas, así como su evaluación y reconocimiento, a través de un desarrollo del currículo y una mejora de la organización, que permitan armonizar las características del alumnado con las condiciones para el aprendizaje de las competencias básicas creadas en las comunidades educativas.

La prioridad por tanto, en estos momentos, es dar sentido y completar los fundamentos y dificultades de las orientaciones europeas para ser insertadas en la propia identidad del sistema educativo español y su desarrollo normativo LOMCE. Asimismo, esta prioridad se concreta en una serie de objetivos específicos. Estos son:

  • Apoyar las políticas educativas de las diferentes comunidades autónomas para facilitar un desarrollo adaptativo e integrado de los decretos que regulan la enseñanza obligatoria, de manera que todos los centros educativos puedan disponer de una visión compartida de las competencias básicas, así como de un proceso de acción que les permita mejorar de un modo continuado su currículo real.
  • Apoyar la tarea profesional que los docentes deben realizar, para que puedan reflexionar, de forma guiada, sobre las posibilidades del nuevo diseño curricular por competencias y sus consecuencias sobre su práctica diaria y las actividades del aula, las concreciones curriculares, las programaciones y los proyectos educativos contextualizados.
  • Promover compromisos educativos entre los centros, las familias y los agentes sociales para mejorar el aprendizaje de las competencias básicas facilitando la integración del currículo formal, no formal e informal.
  • Definir y seleccionar una estructura diversificada de tareas y actividades que amplíe las oportunidades de aprendizaje de todo el estudiantado, a la vez que aumenta, simultáneamente, el tiempo efectivo de dedicación a las tareas relevantes seleccionadas.
  • Impulsar la evaluación y el reconocimiento de las competencias básicas adquiridas mediante la utilización de procedimientos y de criterios que aumenten la transparencia tanto del proceso de evaluación de los aprendizajes, como del de promoción.
  • Promover la colaboración entre los distintos agentes educativos, especialmente entre centros y comunidades educativas, para lograr una transferencia eficaz del conocimiento (tanto implícito como explícito) generado en el transcurso del programa y su incorporación a los proyectos educativos de centro.
  • Facilitar la información-comunicación entre todos los agentes educativos en relación a la propuesta educativa de las competencias básicas.
  • Evaluar el contexto en el que se ha diseñado y desarrollado el programa, así como los procesos y resultados obtenidos, de modo que las administraciones públicas puedan contar con diferentes fuentes de conocimiento que les permitan lograr un mayor grado de eficacia en las políticas destinadas a mejorar el éxito educativo.

La LOMCE da lugar a que en el currículo escolar español el término "competencias clave" no sea una mera definición de un concepto, sino que implique una completa reformulación de los métodos de enseñanza. Del "saber" al "saber hacer", de "aprender" a "aprender a aprender".  Ello con una finalidad última: que una vez finalizada la escolarización obligatoria, los jóvenes hayan alcanzado una serie de competencias que les permitan incorporarse a la vida adulta y al mercado laboral con éxito. 

Tabla 3. El tratamiento de las competencias en la LOMCE

Además del Preámbulo, la LOMCE dedica un artículo (artículo 6), dentro del Capítulo III, a la distribución de las competencias. En éste se establecen los elementos del currículo. Estos son: objetivos, competencias, contenidos, metodología didáctica, estándares y resultados de aprendizaje evaluables, y criterios de evaluación del grado de adquisición de las competencias y del logro de los objetivos de cada enseñanza y etapa educativa.

En este mismo artículo, las competencias quedan definidas como: “capacidades para aplicar de forma integrada los contenidos propios de cada enseñanza y etapa educativa, con el fin de lograr la realización adecuada de actividades y la resolución eficaz de problemas complejos” (p. 97868).

Así mismo, se enfatiza en que la promoción del alumnado, en cualquier etapa educativa no universitaria, dependerá del logro de los objetivos y del grado de adquisición de las competencias correspondientes.



[1] Información detallada sobre este Proyecto, puede consultarse en la página web del Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE), del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD), en el este enlace