1.0. Repasando ideas sobre Competencias

Al abordar la evaluación de las Competencias Clave, es necesario que repasemos previamente algunas cuestiones relacionadas con la comprensión del concepto "competencia".  

  • Las Competencias Clave no son fáciles de evaluar directamente: Hemos indicado que las Competencias Clave deben traducirse en resultados observables de conducta. Las hemos considerado, más que nada, “desempeños”. El desempeño de “comunicar”, por ejemplo, es mucho más que saber gramática o recitar una lista de verbos irregulares. Para valorar, pues, ese desempeño, habría que evaluar al alumno en diferentes situaciones reales de comunicación, tato escrita como hablada (una exposición a los compañeros, elaboración de pequeños textos escritos, etc. Y esas situaciones debieran adaptarse al nivel exigido para cada curso. Siendo estrictos, la evaluación de las Competencias Clave obligaría a una observación del alumno en situaciones de la vida real, lo cual no siempre es fácil en el contexto escolar. Si definiéramos la evaluación de los aprendizajes únicamente en términos de “competencias” podríamos llegar a la conclusión de que es imposible evaluar esos aprendizajes, por la dificultad que conlleva. 
  • Pero podemos evaluar sus dimensiones. Por eso, lo más pertinente es identificar bien los elementos que componen las diferentes dimensiones de cada competencia (recordemos: cognitiva –conocimientos-, instrumental –destrezas-, y afectivo/actitudinal –valores, actitudes, principios-). La adquisición de una competencia es indisoluble a la adquisición de los distintos elementos de todas sus dimensiones (conocimientos, destrezas y actitudes…). Para adquirir o desarrollar una competencia, hay que asimilar y apropiarse siempre de una serie de saberes asociados a ella (conocimientos) y, además, aprender a aplicarlos (destrezas) con una determinada actitud (actitudes). Hay que elegir los contenidos más adecuados para trabajarlas y desarrollarlas, definir la secuencia y el grado propio de los distintos niveles y cursos, establecer indicadores de logro (esto es: del desempeño en sus distintas dimensiones -cognitiva, instrumental, actitudinal-) y proponer acertadamente tareas para que el alumno realice. 
  • Las Competencias Clave no son independientes unas de otras, sino que existen relaciones entre ellas. Las Competencias Clave están entrelazadas unas con otras y por ende, algunos elementos de ellas se complementan. El desarrollo y la utilización de cada una de ellas requiere a su vez de las demás. La relación estrecha entre las competencias se puede apreciar a través de algunos elementos que forman parte de todas ellas: resolución de problemas, actitud crítica, iniciativa creativa, toma de decisiones con evaluación del riesgo y, sobre todo, la selección, tratamiento, uso y comunicación de información. 
  • Las Competencias Clave no deben interpretarse como "aprendizajes mínimos". Las competencias no constituye la totalidad de lo que se enseña en una etapa y curso concreto, sino que es la selección de lo que se considera indispensable para vivir y convivir en la sociedad actual, y poder seguir aprendiendo en el marco del aprendizaje a lo largo de toda la vida. 
  • Las Competencias Clave no sustituyen a los otros elementos curriculares. De acuerdo con la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa (LOMCE), las competencias son un elemento curricular más, junto con los objetivos, los contenidos, la metodología didáctica, los estándares y resultados de aprendizaje evaluables y los criterios de evaluación. De alguna manera, una competencia tiene el sentido integrador en el sujeto de todos los elementos curriculares.

  Elementos curriculares LOMCE

Tabla 1. Elementos, según la LOMCE, que integran el currículum nacional