1.1.4. Evaluación y calificación

El propósito de la evaluación, por tanto, supera el binomio éxito/fracaso porque, por muy rigurosa que sea, no garantiza el éxito educativo del alumnado. Los resultados de la evaluación han de guiar los procesos de mejora mediante la orientación y ajuste de los procesos de aprendizaje, entendiendo siempre la evaluación como un proceso más global dentro del cual se incluye la calificación. 

Imagen 2. La calificación como parte de la Evaluación

Elaboración propia. Javier M. Valle

La calificación forma parte de la Evaluación. De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española (RAE), evaluar es estimar los conocimientos, aptitudes y rendimiento de los alumnos;  mientras que calificar es juzgar el grado de suficiencia o la insuficiencia de los conocimientos demostrados por un alumno en un examen o ejercicio.

La evaluación, entendida dentro de un enfoque de currículo por competencias, se refiere más a una fase reflexiva del proceso de aprendizaje y enseñanza que a la valoración mediante una nota de los resultados del alumno (que sería más la calificación final del estudiante). Además, es formativa y ofrece al docente unos indicadores de la evolución del aprendizaje de los estudiantes, con la siguiente posibilidad de aplicar mecanismos correctores a las deficiencias observadas (Coll, C.et al., 2002).

La evaluación, en este sentido, más allá de ser una mera medición de los productos conseguidos por el estudiante, permite también conocer el nivel de logro de la competencia en el que se sitúa el alumno (Bolívar, A., 2008 ). Por tanto, podríamos decir que es el proceso que provee de evidencias para saber en qué grado, el alumno es capaz de llevar a cabo un desempeño.