La práctica de la solidaridad en el aula

Aprendizaje y solidaridad

En términos de eficacia, hablar de solidaridad y no ponerla en práctica en el contexto que queremos transformar ya sabemos que apenas funciona. Por eso la solidaridad y aquellos otros valores sobre los que queremos influir deben formar parte de nuestra práctica cotidiana. Así la solidaridad se vive en el aula, en las relaciones entre la comunidad y el centro educativo, entre las familias, ... Para ello necesitamos un objetivo común, como es que todos los niños y todas las niñas reciban la mejor educación. De forma que, por ejemplo en el aula, las interacciones entre el alumnado se orientan a ayudarse para que nadie se quede atrás.

El suplemento sobre Comunidades de Aprendizaje del Periódico Escuela (2011) dedicado a Grupos Interactivos aporta numerosos ejemplos y los aspectos teóricos fundamentales sobre cómo se está llevando a cabo esta propuesta educativa de reorganización de los recursos en el aula que favorece el aprendizaje y la convivencia.

Las clases de tutoría permiten trabajar valores y habilidades sociales, pero siempre desde una perspectiva teórica. Los tutores y tutoras ensalzan la necesidad de oír al compañero, de respetar su opinión, de dialogar, de consensuar las decisiones. Un grupo interactivo no promulga estas habilidades; el alumnado, directamente, las trabaja. Los chicos dialogan, se escuchan, respetan los turnos de palabra (pensemos que siempre hay un adulto velando que garantiza estas conductas), opinan y consensúan. En un grupo interactivo, además de trabajar un área curricular determinada, estamos desarrollando bastantes competencias educativas: competencia social y ciudadana, aprender a aprender, autonomía e iniciativa personal, etc. (Sánchez, 2011, p.4)

Abordar conjuntamente el aprendizaje y la convivencia, supone superar muchos discursos que invitan a separar los momentos en los que se tienen que trabajar, o tener que elegir entre uno de ellos.

De esta forma, la solidaridad se vive en el día a día y se conjuga con el aprendizaje instrumental sin tener que excluir ninguna de estas dos dimensiones, desde la práctica, como resultado de la apuesta de todas las personas implicadas en que cada uno de los niños y niñas desarrollen al máximo sus capacidades (Girbés, 2011, p.2).

Referencias

Sánchez Gómez, J.L. (2011). Actuaciones Educativas de Éxito. Revista Escuela. Especial Comunidades de Aprendizaje. Herramientas de trabajo para el profesorado, 1(octubre), 3-4.

Girbés, S. (2011). Hacia el éxito de todos y todas. Revista Escuela. Especial Comunidades de Aprendizaje. Herramientas de trabajo para el profesorado, 1(octubre), 1-2.