Finalización del proyecto

Finalización

Imagen: Andrew_D_Hurley con licencia CC by sa 2.0

El cierre del proyecto implica tres cuestiones diferenciadas: en primer lugar, la evaluación del aprendizaje del alumnado; en segundo lugar, la evaluación del proyecto; y, en tercer lugar, la celebración del final del trabajo. Evidentemente las dos evaluaciones a realizar deben haber sido previstas desde el principio del proyecto y llega ahora el momento de recapitular, analizar tanto el proceso como el producto y valorar si se han cumplido los objetivos.

Enseñanza y evaluación son las dos caras de una misma moneda. Entre ambas debe haber una correlación absoluta: nuestra manera de enseñar debe determinar nuestra manera de evaluar porque, de manera inevitable, nuestra manera de evaluar condiciona la manera de aprender de nuestros estudiantes.

El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (Consejo de Europa, 2001) ofrece un cuadro de tipos de evaluación.

Además de por cumplir el mandato normativo de realizar una evaluación, podemos encontrar muchas razones para evaluar:

  • para saber si nuestra enseñanza está siendo efectiva y poder hacer los ajustes necesarios;
  • para detectar si se alcanzan los objetivos propuestos;
  • para detectar dónde encuentra dificultades nuestro alumnado;
  • para poder dar una calificación a nuestros estudiantes y sus familias;
  • para determinar si el proyecto educativo es adecuado y está dando resultados;
  • por cumplir con la normativa...

Acaba el proyecto y llega el momento de cerrarlo adecuadamente. Para ello, se plantean una secuencia en tres fases: cierre, registro y difusión.

Es importante, además, diferenciar el significado de conceptos como evaluación y calificación. Mientras que el primero hace referencia al procedimiento de análisis del aprendizaje para su regulación por parte del profesorado y de los propios estudiantes, con el término calificación nos referirnos al procedimiento de cuantificación y comunicación de los resultados del aprendizaje y su evolución a los estudiantes y sus familias.

Aprender a través de proyectos implica realizar un proceso de aprendizaje que conduce, entre otras cosas, a la obtención de un producto final determinado. Sin embargo, ambos conceptos son aplicables a cualquier proceso de enseñanza. Para la evaluación del proceso podemos usar, entre otros, diarios de aprendizaje, plantillas de observación, cuestionarios de satisfacción o rúbricas. Para la evaluación del producto podemos usar listas de control, análisis de documentos o demostraciones. En todo caso, el primer paso es ser conscientes de la importancia de ambos conceptos y decidir cómo vamos a evaluarlos. En el Centro Virtual Cervantes se ofrece una breve descripción de evaluación en la que se incluyen las dos concepciones diferentes que apoyan ambos tipos de evaluación, de proceso y producto.

Por último, es importante diferenciar también los tipos de evaluación posibles en función de la persona responsable de la evaluación: autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación. Si la evaluación es parte de un proceso de desarrollo de competencias, la autoevaluación y la coevaluación son fundamentales para que el estudiante tome conciencia de su punto de partida, del resultado de sus esfuerzos y de su evolución a lo largo del tiempo.

En resumen, algunas ideas fundamentales para la evaluación en una situación de aprendizaje basada en proyectos:

  • Necesitamos una evaluación que se centre tanto en el proceso como el producto o resultado de aprendizaje.
  • Necesitamos una evaluación que sea tanto formativa como sumativa.
  • Necesitamos una evaluación continua.
  • Necesitamos una evaluación variada y que recoja una gran variedad de datos.
  • Necesitamos una evaluación que sea tanto cuantitativa como cualitativa.
  • Necesitamos una evaluación que nos permita recoger datos tanto en la clase como en otras situaciones reales de actuación y resolución de problemas.

Es necesario contar con un instrumento de evaluación capaz de hacer frente a estas necesidades, como son el diario de aprendizaje, las rúbricas y el portfolio.