Proceso de evaluación

Las estrategias tradicionales para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje fundamentado, básicamente, en los resultados de las evaluaciones de los alumnos parece que han agotado su vigencia. En algunos casos se han ampliado dichas estrategias (utilizando grabaciones o visitas de otros profesores a la propia clase o valorando la calidad de las programaciones o los exámenes contrastados con los objetivos del curso). Todo ello todavía ofrece una visión parcial y un tanto externa de la riqueza del proceso de enseñanza y aprendizaje por lo que las estrategias deberían enriquecer la documentación directa y relevante de dicho proceso.
Una posible alternativa ante esta limitación es preparar un portafolio de enseñanza que sirva para documentar y presentar cómo el profesor enseña, qué estrategias plantea, que técnicas desarrolla para evaluar los aprendizajes, reconociendo y valorando cómo se lleva a cabo el proceso de aprender del alumno.

La mayor fortaleza del uso del portafolio docente es que convierte la actividad del profesor en objeto de reflexión documentando su calidad docente al mismo tiempo que convierte su actividad docente en un proceso de investigación en mejora continua. A través de la reflexión que  conlleva la elaboración de este documento, se promueve el mejoramiento del proceso de enseñanza-aprendizaje lo que le permitirá, a él y a su centro, ajustar la enseñanza a las necesidades y características de su alumnado y del contexto social.

 

Evaluación y portafolio Alberto Christin

El portafolio de enseñanza parte de la premisa del “saber enseñar para saber aprender”, lo que supone la documentación de una enseñanza efectiva basada en la reflexión de los procesos y de los resultados. Como cualquier otro proceso de evaluación el portafolio docente supone recoger información, estructurarla y sintetizarla de manera significativa y valorarla con el fin de tomar decisiones y comunicarlas mejorando el proceso evaluado. Pero como no hay un solo modelo de portafolio docente tampoco hay un solo método de evaluación. Así, los impulsores deben crear sus propios criterios si bien se pueden basar en la estructura siguiente que no agota todas las posibilidades.

  • Dominio de la disciplina que se enseña y nivel de actualización.
  • Habilidad para planificar, estructurar de manera lógica los contenidos, interactuar de manera efectiva con los alumnos y utilizar métodos adecuados y actualizados.
  • Habilidad para desarrollar materiales docentes.
  • Tendencia hacia la utilización de tecnologías de la información y comunicación.
  • Proveer de feedback de calidad a los alumnos.
  • Capacidad de trabajo en equipo (interdisciplinar).
  • Compromiso con la innovación y la calidad docente.
  • Capacidad investigadora y divulgadora.
  • Participación en comités docentes, grupos de discusión de la disciplina o proyectos pedagógicos.
  • Disponibilidad para la orientación académica y la tutoría personal.

 A la hora de valorar el e-portafolio, a parte del feedback cualitativo, a cada uno de los aspectos precedentes se les puede asociar una valoración de manera que el total llegue a sumar, por ejemplo, 100 puntos. Así, los que evalúan el portafolio valoran de manera más cohesionada y homogénea entre los diferentes e-portafolios docentes que examinan y los docentes mismos obtienen una puntuación que les posiciona en una escala de valor.

Material complementario
Creación y evaluación del portafolio docente:

Creating Teaching Portfolios: The Who, What, When, Why, and How University of Georgia