Participación y convivencia

BullyingSi bien en los puntos anteriores se hace referencia a los beneficios de la participación familiar tanto en relación con el aprendizaje como con otros elementos relacionados con la convivencia, recientemente, en el campo de estudio de las estrategias que permiten tanto prevenir como intervenir en situaciones de acoso escolar, se hace una mención específica a la importancia de la implicación de las familias y la comunidad para lograrlo.

Autores como Banks (1997) afirman que las intervenciones efectivas [para hacer frente al bullying] involucran a toda la comunidad escolar en vez de centrarse exclusivamente en agresores y víctimas. Trabajos como el de Swearer, Espelage, Vaillancourt y Hymel (2010) se adscriben a una perspectiva ecológica insistiendo en la importancia de abordar el bullying atendiendo a una amplia variedad de contextos, tanto individuales y escolares, como familiares y comunitarios. En esa línea, Mellor (1995), en su informe sobre las actuaciones contra el bullying en los centros educativos escoceses, destacaba el importante papel que jugaron las familias a través de las asociaciones de familiares del alumnado.

Para Smith, Pepler y Rigby (2004), la superación del acoso escolar requiere un enfoque que atienda a la escuela en su conjunto (whole school approach) incluyendo a las familias y a la comunidad más amplia, puesto que el éxito en la transformación de las dinámicas sociales alrededor del bullying depende del grado en que se comprende y afronta el problema más allá del contexto escolar: entre las familias y los espacios comunitarios. Por ejemplo, O'Moore y Minton (2005), en su análisis sobre la efectividad de programas anti-bullying en las escuelas irlandesas, afirman que una reducción significativa del bullying pasa por la inclusión de las familias y la comunidad.

Partiendo de la idea de que la escuela, las familias y agentes comunitarios pueden colaborar para reducir significativamente los ratios de bullying a través de la generación de normas y estrategias comunes, Espelage, Astor, Cornell, Lester, Mayer, Meyer, Poteat y Tynes (2013) sugieren, entre otras muchas, las siguientes actuaciones:

  • Generar una política escolar sobre bullying aceptada por todas las personas.
  • Proporcionar formación al alumnado, al personal de la escuela y a las familias para generar normas comunes y estrategias para lidiar con incidentes de bullying.
  • Facilitar oportunidades al personal, alumnado y familias para dialogar sobre el tema y sus soluciones en contextos académicos y sociales.
  • Involucrar a familiares y otros miembros de la comunidad en la identificación de conductas de bullying y en la generación de respuestas para reducir esas conductas.

Referencias

  • Banks, R. (1997). ED407154 1997-04-00 Bullying in Schools. ERIC Digest. Champaign, IL: ERIC Clearinghouse on Elementary and Early Childhood Education.
  • Swearer, S. M., Espelage, D. L., Vaillancourt, T., & Hymel, S. (2010). What can be done about school bullying?: Linking research to educational practice. Educational Researcher, 39(1), 38–47.
  • Mellor, A. (1995). Which Way Now? A progress report on action against bullying in scottish schools. The Scottish Council for Research in Education.
  • Smith, P. K., Pepler, D., & Rigby, K. (Eds.). (2004). Bullying in schools. Cambridge University Press.
  • O’Moore, A. M., & Minton, S. J. (2005). Evaluation of the effectiveness of an anti-bullying programme in primary schools. Aggressive Behavior, 31(6), 609–622.
  • Espelage, D. L., Astor, R. A., Cornell, D., Lester, J., Mayer, M. J., Meyer, E. J., … Tynes, B. (2013). Prevention of bullying in schools, colleges, and universities. Washington, DC: American Educational Research Association.

Créditos

Imagen: Serge Saint CC 2.0 BY