La importancia de comprender las TIC

Pero en los últimos años han cambiado las cosas. La lectura, la escritura y la aritmética ya no son las únicas habilidades básicas. Cada vez más, el acceso a la cultura, a la comunicación social, y en general el compañero, en casi cualquier proceso de aprendizaje, es el ordenador conectado a Internet. Esta nueva herramienta es capaz de realizar cualquier tarea que pueda realizar un programa, y los programas pueden hacer muchas, muchas cosas. Especialmente si tienen acceso a los recursos adecuados. Y con Internet, la cantidad de recursos a disposición de cualquier programa (y de la persona que lo maneje) es enorme.

Además, con el ordenador de propósito general (y en muchos aspectos, un móvil o una tableta son iguales a este respecto), podemos:

  • Instalar cualquier programa, si disponemos de la versión adecuada para nuestro ordenador y unos conocimientos mínimos sobre él.
  • Construir cualquier programa, si disponemos de las herramientas y los conocimientos adecuados. Afortunadamente, las herramientas están ampliamente disponibles y los conocimientos, si estamos hablando de programas sencillos, son adquiribles por cualquier persona interesada.
  • Compartir cualquier programa, si disponemos del permiso de su autor o hemos accedido a él sin perder este derecho (como es el caso, por ejemplo, del software libre).
  • Combinar programas a distancia, si disponemos de permisos de invocación remota de estos programas. Afortunadamente, cada vez hay más programas que nos dan estos permisos.

Conocimiento en acción

Desde este punto de vista, podemos considerar que los ordenadores, combinados con las comunicaciones (y fundamentalmente, Internet) permiten trabajar con un tipo nuevo de conocimiento: un conocimiento que es también acción. Efectivamente, los programas de ordenador son conocimiento, pues se componen básicamente de la secuencia de instrucciones para realizar una tarea. Desde este punto de vista, no son muy diferentes a una receta de cocina, aunque desde luego, muchísimo más complejos. Pero a diferencia de las recetas de cocina, los programas de ordenador, cuando se ponen a funcionar en un ordenador, hacen cosas, "funcionan", "actúan". Por eso un conocimiento en acción, incluso si no se comprende cómo funciona un programa, puede usarse y de esa manera actuar sobre nuestro entorno.

No sólo utilizar, también comprender

Pero dado que el ordenador y las comunicaciones (las TIC, "tecnologías de la información y las comunicaciones") están cada vez más presentes en nuestro mundo, y nos son de tanta utilidad, surge la necesidad no sólo de ser capaces de usarlos, sino también de comprender cómo funciona, al menos hasta el punto en que podamos razonar sobre sistemas complejos donde las TIC son un componente fundamental.

Por ejemplo, nos hace falta comprender:

  • Qué distintos tipos de redes sociales podemos tener, y cómo nos pueden influir en nuestra vida diaria.
  • Qué impacto tiene en nuestra privacidad el hecho de usar un teléfono móvil, y qué podemos controlar al respecto.
  • Qué derechos tenemos realmente sobre los libros electrónicos que compramos, y qué puede quien los ha vendido hacer con ellos (aunque estén alojados en nuestro dispositivo).
  • Qué podemos hacer con nuestros aparatos electrónicos, y qué puede hacer el fabricante con ellos, aunque los hayamos "comprado".

Pero sobre todo, necesitamos comprender las TIC para poder aprovecharnos de las nuevas oportunidades que nos ofrecen. Por ejemplo, Wikipedia no habría sido posible sin las herramientas informáticas que permiten la edición colaborativa y la publicación de artículos.