Cuando hablamos de inteligencia podemos pensar en la capacidad que tenemos los seres humanos para aprender, tomar decisiones o razonar un determinado problema. La inteligencia artificial es el conjunto de técnicas que se utilizan para que las máquinas sean capaces de imitar a los humanos. La primera inteligencia artificial estaba muy lejos de descubrir la teoría de la relatividad de Einstein o de componer la novena sinfonía de Beethoven. Los sistemas inteligentes han ido mejorando a los largo del tiempo y con el tiempo se han ido diseñando sistemas capaces de realizar tareas cada vez más complejas. Algunos ejemplos de las primeras máquinas llamadas “inteligentes” que han ido cambiado el curso de la historia de la inteligencia artificial son:
1997: Deep Blue de IBM ganó al campeón mundial de ajedrez, Gari Kasparov.
2011: Watson de IBM ganó el concurso de televisión sobre preguntas de cultura y conocimiento Jeopardy!, en Estados Unidos. Watson es capaz de aprender y de interactuar con humanos de manera natural.
2012: Lanzamiento de diferentes asistentes virtuales ya utilizan algoritmos de aprendizaje profundo como Siri, Google Now o Cortana.
2016: El campeón mundial del complejo juego de estrategia Go se enfrentó a la máquina de inteligencia artificial de Google, AlphaGo. El software ganó la partida con resultado 4 a 1.
2017: Un algoritmo desarrollado por la Universidad Carnegie Mellon de Pensinvalnia, Libratus, fue capaz de vencer a varios de los mejores jugadores de póker en Estados Unidos.
Evolución de la IA desde Deep Blue hasta Libratus. Licencia: Pixabay
Como vemos, hay muchos ejemplos y continuamente siguen apareciendo más. Es indiscutible que las máquinas son buenas en la especialización de realizar una tarea concreta, jugar al ajedrez o ganar una partida de póker. En este último juego se puso en evidencia la debilidad del software para reaccionar a situaciones imprevistas. Los jugadores en una partida de póker no pueden saber las cartas que tienen los demás jugadores. Lo que sí se puede asegurar con certeza son las cartas que componen la bajara completa. Por lo tanto, la máquina tiene sus propias estrategias de aprendizaje, creando algoritmos en base a las certezas (que son las cartas que hay) y a las reglas del juego que se deben seguir. El póker es un juego en el que se tienen en cuenta muchas variables y las más importantes son las señales que muestran el resto de participantes y que pueden revelar si un jugador oculta alguna información. Las máquinas no son tan buenas todavía en la tarea de averiguar si una persona está mintiendo, o en el caso del póker, si se está “marcando un farol”.
En general, la inteligencia artificial actualmente se centra en que un sistema se especialice en realizar una tarea concreta. El reto de dominar la gran cantidad de tareas que es capaz de realizar un ser humano, de forma simultánea y de manera casi inconsciente, la dejamos para la ciencia ficción. Por esta razón, existen varias máquinas diferentes, una para cada uno de los diferentes campos de trabajo que se necesiten. La robótica, la visión artificial, el procesado del lenguaje natural o el internet de las cosas son algunos ejemplos de la especialización de las máquinas.