¿Qué se necesita para ponerlo en marcha?

Al hablar de flipped classroom hablamos de que los alumnos aprendan dentro y fuera del aula, extendiendo los límites temporales y espaciales de la clase. Cuando hablamos de aprender en casa no se trata del concepto clásico de deberes que el alumno hace solo o con ayuda de sus padres en el mejor de los casos. Hay que ir más allá, tendiendo un puente entre el aula y el hogar, que permita la comunicación, el acceso a los contenidos de forma autónoma y el mantenimiento de la motivación necesaria para que los estudiantes trabajen fuera de las horas lectivas.

Los contenidos

Así pues lo primero será crear y/o recopilar materiales para que los alumnos puedan recurrir a ellos de forma autónoma, tanto en el aula como en casa. En algunos casos podremos recurrir al libro de texto, pero si de lo que se trata es de que el alumno aprenda por sí mismo, saque conclusiones, busque, filtre y seleccione información habrá que ofrecerle las fuentes o algo próximo a ellas, en ningún caso el material asimilado, reducido y limitado de un solo libro o de los apuntes de un profesor. Entre este material pueden estar vídeo explicaciones del docente, apuntes en formato texto, enlaces a artículos en revistas/blogs/canales de vídeo especializados, actividades interactivas… etc. Parte de este material será elaborado exprofeso,  pero el resto seguramente proceda de los numerosos recursos que la comunidad docente comparte en la Red. 

¿Cómo deben ser esos contenidos preparados para ser trabajados fuera del aula? Decíamos en el apartado anterior que deben apelar a la motivación intrínseca del alumnos porque si no, será imposible lejos de la supervisión del docente. Los contenidos deben ser algo más que vídeos o cuestionarios interactivos y tecnologías más o menos novedosas. La clave es diseñar los contenidos entrelazándolos, tejiéndolos, alrededor de los que los alumnos consideran relevante y atractivo, de forma que les anime a explorar intelectualmente. Deben proponer discrepancias que intriguen a los alumnos y les lleve a investigar para resolver estas contradicciones.

Un ejemplo: ¿Estudiar las infecciones en la materia de biología a través de vídeos en YouTube es relevante y atractivo para los alumnos? Para algunos seguro que sí, para otros, no tanto. En cambio, centrar su estudio bajo el planteamiento "¿La epidemia zombie es causada por un virus?" (proyecto Zombiología) y abordar esta cuestión desde el método científico, probablemente resulte más intrigante y motivador. 

Las herramientas

A la hora de ofrecer contenidos a los alumnos para que los trabajen dentro y fuera del aula es necesario dotarles de un hilo conductor, algún tipo de organización que los haga fácilmente accesibles; no sería eficiente ofrecer cada día un puñado de enlaces inconexos. Es decir, se necesita algún soporte de publicación online: un blog, wiki, porfolio o aula virtual que articule las clases de forma clara y ordenada para el alumnado. Blogs y wikis son muy sencillos de utilizar, se tarda apenas unos minutos en crearlos y permiten publicar textos y todo tipo de multimedia de forma sencilla. Las plataformas de blog más utilizadas son Wordpress.com y Blogger.com, siendo esta última quizá más sencilla de manejar aunque con alguna opción menos que la primera. En cuanto a wikis, las dos opciones más recomendables son Wikispaces y Google  Sites. Un blog permitirá una estructura cronológica, a modo de diario, mientras que un wiki es más parecido a una web tradicional, con un menú lateral y múltiples páginas y subpáginas. Ambas herramientas permiten su uso colaborativo, por lo que además de participar el docente podrían hacerlo los alumnos (subiendo sus trabajos, por ejemplo, o dejando comentarios a los de los compañeros) y también otros compañeros con los que podríamos trabajar un proyecto multidisciplinar, por ejemplo. Como aula virtual pueden utilizarse Moodle o una altermativa más social, como Edmodo o Red Alumnos.

Además, si vamos a plantear el flipped classroom será imprescindible una comunicación efectiva fuera del aula, no tanto para que el profesor atienda a los alumnos (bastante tiene con el trabajo en su horario laboral) sino para que los alumnos se coordinen y ayuden entre sí. En realidad ya lo hacen, es habitual oírles hablar sobre su grupo Whatsapp, donde comparten dudas antes del examen o de la entrega de algún trabajo. Se trataría de fomentar y optimizar este canal informal. Para ello, podrían utilizarse chats tipo Whatsapp o Line, correo electrónico, Tuenti, Twitter… La elección dependerá de la edad y preferencias del alumnado.

La tecnología tiene un papel facilitador a la hora de aplicar la metodología de Flipped Classroom: para buscar y filtrar contenidos, para crear los recursos propios y para compartirlos y hacerlos accesibles a los alumnos fuera del aula. En el artículo Flipped Learning ¿selección o creación de contenido? presentan un interesante mapa conceptual que presenta algunas de las herramientas más útiles para  cada una de las opciones posibles a la hora de implementar una flipped classroom:

¿Qué competencia digital requiere el docente en este contexto? ¿Debe ser un experto en tecnología? Desde luego que no, aunque serán necesarias unas capacidades mínimas que le permitan trabajar de forma cómoda. Lo que no hay que perder de vista es que el docente generalmente no necesitará enseñar a los alumnos estas herramientas, puesto que suelen ser competentes por sí mismos y además su capacidad de autoaprendizaje para estas cosas es alta. Esto significa que no hay que tener miedo “de que el alumno sepa más que nosotros”, al contrario. Precisamente lo que permiten el aprendizaje basado en proyectos y el flipped classroom es que surjan diferentes roles. El del profesor es claramente el de guía, el que ayuda a sortear obstáculos, enfoca sobre los objetivos cuando se pierden de vista, anima y ofrece feedback al trabajo de los alumnos. No es el de experto informático, basta con que tenga una alfabetización digital mínima.

Podemos considerar como competencia mínima la capacidad para la creación y edición básica de vídeo, el manejo de plataformas de publicación online (blogs, wikis, aulas virtuales), la participación en redes sociales y la búsqueda, selección y organización de recursos en Internet.