1. La concreción de las Competencias Clave en el currículo español

“No vale educar para saber, sino educar para vivir […] que incluye saber pero va más allá” (UNESCO, 1996:16)

El desarrollo de las competencias requiere un aprendizaje contextualizado, a la vez que vinculado a contenidos concretos que el alumno deberá utilizar para dar respuesta a las situaciones problemáticas planteadas

La resolución de tareas, situaciones, problemas…, juega un papel esencial en el enfoque de la educación por competencias, ya que sin ellas las competencias serían sólo virtuales y no podría darse el paso de la teoría a la práctica. Constituyen la ocasión para demostrarlas, para comprobarlas y para evaluarlas en el alumnado, a la vez que éste puede dar funcionalidad y sentido a lo que aprende a partir de ellas.

Por tanto, no son los contenidos de las áreas o materias los que por sí mismos establecen el camino que debe seguir la enseñanza, sino que tales contenidos han de ser trabajados en la medida en que contribuyen a la resolución de esas tareas, situaciones o problemas planteados, pues para “ser competente” se precisa hacer uso de forma conjunta y coordinada de los elementos que, como vimos en el bloque I, definen las competencias. 

Gráfico 3. Dimensiones que definen una competencia

De este modo, se da un paso más en la concepción de los contenidos del proceso de enseñanza-aprendizaje, los cuales, lejos de ser concebidos como elementos aislados y/o compartimentos -conceptos, procedimientos y actitudes-, son abordados de forma integrada y contextualizada, a través de las competencias, las cuáles son multifuncionales y transferibles, tienen un carácter dinámico e ilimitado y a la vez son evaluables.