Antes de empezar: Tecnología y Aprendizaje, una reflexión

La tecnología siempre ha estado estrechamente relacionada con el aprendizaje. Desde hace miles de años, la tecnología nos ha permitido hacer cosas y aprendíamos haciendo.

Sin necesidad de irnos tan atrás, el aprendizaje (el qué y el cómo aprendemos) siempre ha estado vinculado a una tecnología. No es lo mismo transmitir conocimientos sobre un papiro que sobre papel. La imprenta supuso enormes cambios en nuestra manera de acceder al conocimiento y de aprender, además de cambios en el ritmo en que se producía el conocimiento y el alcance que éste tenía.

De la escasez de libros pasamos a poder acceder a ellos de manera mucho más fácil. Para acceder al conocimiento, ya no era necesario leer en voz alta y escuchar, como hacían los monjes. Podíamos leer en privado y aprender a solas. El conocimiento empezó a difundirse con mayor rapidez. 

La aparición de una nueva tecnología siempre ha provocado cambios en la manera de producir conocimiento y de transmitirlo. Cada tecnología que ha surgido, ha empujado a los educadores a explorar y probablemente a incorporar nuevas prácticas en el aula. Simultáneamente, la incorporación de estas tecnologías puede y de hecho impacta directamente en la definición de las mismas. El uso y la incorporación modifica las tecnologías. Provoca además o debería provocar cambios metodológicos (cambios en el cómo). Podemos afirmar que las tecnologías modelan nuestras pedagogías y las pedagogías modelan las tecnologías.

Insistimos. Cada vez que en la historia ha surgido una nueva tecnologías se ha intentado incorporarla en el aula, sea esta la máquina de escribir, la televisión, las calculadoras de fichas perforadas o los ordenadores. Muchas veces a estas nuevas tecnologías les ha acompañado un discurso excesivamente iluso o tenco-optimista. En numerosas ocasiones hemos sufrido de un exceso de promesas no cumplidas.

La historia reciente de la relación entre tecnología y educación está llena de expectativas no satisfechas y de promesas olvidadas. Los últimos años no han sido diferentes.  Y todos tenemos en la cabeza grandes inversiones en tecnologías que luego no se han usado o grandes declaraciones que no han transformado nada.

Parece que empieza a estar claro para todos (incluso para las administraciones educativas) que hablar de tecnología y educación no es incorporar nuevos gadgets al aula. Que incorporar las tecnologías en la educación no es tanto una cuestión de más y nuevos dispositivos, como muestra la viñeta, como de desarrollar nuevas metodologías de aprendizaje que incluyan estas nuevas tecnologías y estas nuevas formas de hacer que traen consigo (lo que en el tema 1 denominamos cultura digital).

Y aunque muchos educadores se han vuelto insensibles ante tantas promesas de cambio provenientes de la tecnología no satisfechas podemos pensar que el actual interés por el aprendizaje "social" no es solo un moda del mundo de los negocios, de la industria o de los políticos. Deberíamos aprender de nuestros errores y de nuestro pasado para abordar desde el sentido común y la experiencia el tema.

Y aunque este curso no es un curso sobre tecnología y educación si tienen puntos de contacto.

Tal y como lo estamos abordando aquí, la incorporación de las tecnologías (concretamente de la Red y las redes) tiene que ver más con habilitar y dotar de competencias y criterio a los docentes para que después sean ellos los que decidan qué uso y con quien de da a estas tecnologías.

La cuestión no es tanto que no se pueda continuar ofreciendo buenas clases sin la incorporación de estas tecnologías, sino que si no se hace se provoca una ruptura entre la forma en la que los alumnos son educados en la escuela y las maneras en las que el mundo exterior al aula se relaciona, aprende y realiza actividades. Es por tanto prioritario que la educación formal busque no solo mitigar esta desconexión sino que también es importante utilizar estas tecnologías para mejorar los resultados del aprendizaje. 

Pero dicho esto, creemos que no todos los contextos son iguales, ni todos los alumnos necesitan lo mismo. Como hemos visto en el tema 1, sí es prioritario formar a nuestros alumnos en el uso de la Red y las redes y como vamos a ver en este tema, son también herramientas muy útiles para el desarrollo profesional de cada docente. Más allá de esto, la incorporación dentro del aula dependerá de cada profesor y de cada contexto. 

Esta claro que la educación igual que otros sectores debe transformarse también es claro que ya hay muchos educadores explorando otras maneras de hacer y poniendo en marcha excelentes proyectos. Hay muchos proyectos en marcha. Es importante elogiar y construir sobre esos ejemplos.

  

Imagen: Néstor Alonso

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