Introducción

Reflexión

¿Cómo has aprendido lo que sabes sobre el amor?

Con este pequeño ejercicio queremos recordar la necesidad de llevar el amor al aula.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: ‘Educación para la Ciudadanía’, Cuaderno de Educación No Sexista Nº 20. Pág. 2 Instituto de la Mujer (2007).

Llevar el amor al aula es llevar la escucha, la atención, el interés por la singularidad de cada niña y cada niño, el cuidado, la comprensión, la pericia para abrir los conflictos sin violentar y otros muchos ingredientes, que pueden mezclarse de formas diversas en cada clase y en cada situación.

Además de vivir la experiencia de ser queridos o queridas, niñas y niños necesitan tener palabras para nombrarla, reconocerla y valorarla. Sin palabras es fácil que se les cuelen representaciones obtenidas a través de cuentos, mitos, películas, chats, etc. en los que se muestra el amor de una manera fantasiosa, acotada y estereotipada y que nada tiene que ver con el amor realmente vivido.

Para los niños, la dificultad para reconocer y valorar el amor suele ser mayor, sobre todo, a medida que se van haciendo mayores, ya que, desde el modelo de masculinidad patriarcal, se les invita a considerarlo como algo ñoño y debilitante. Es una concepción de las cosas en la que se considera que reconocerse amoroso, abierto y sensible ante otra persona y, por tanto, mostrar la propia vulnerabilidad, es peligroso porque implica desarmarse y perder  poder.

Es una lógica que considera invalidante mostrarse tal como se es, o sea, como seres humanos que sienten y necesitan afecto para desarrollarse y crecer. Aunque, claro está, el deseo de amar y ser amados suele ser grande en todo ser humano; de ahí que no es extraño encontrarse con muchos niños y chicos que han sabido desmarcarse de esta lógica.

Por su parte, es habitual que las niñas, tal como suelen ver hacer a sus madres o a las mujeres adultas que las acompañan, se muestren interesadas por todo lo relacionado con los afectos, las relaciones y el amor. Esto les permite enriquecer sus vidas y profundizar en sus relaciones, aunque, a veces, este interés no se encauza bien y las lleva a ser más vulnerables ante determinadas fantasías, mitos, idealizaciones y estereotipos que han constituido el modelo de ‘amor romántico’ y que no les ayuda a reconocer y valorar el amor en su dimensión real.

Por todo ello, nos parece fundamental dar un lugar privilegiado al amor en nuestras vidas y también en nuestras aulas, cuidarlo y poner palabras que permitan reconocer la realidad de las experiencias amorosas y, por tanto, dejar de alimentar ensoñaciones y fantasías que no ayudan dar un sentido libre a estas experiencias.