Matriz de especificaciones

A la hora de planificar una prueba hemos de tener claro la edad, o el nivel al que se le va a realizar, y cuál es el objetivo (diagnosticar, evaluar, etc). Hay que establecer el contenido de la prueba, las preguntas, las técnicas a incluir, el límite del tiempo, el número de ítems. Por otro lado hay que considerar los contenidos y competencias que se van a implementar y cómo se ponderarán los mismos.

Estas y otras características son las que se definen en el marco teórico, pero sin duda la herramienta base que facilita y guía la construcción y la interpretación de pruebas es lo que denominamos matriz o tabla de especificaciones. También se denomina tabla curricular de referencia, dado que en ella definimos descriptores según el bloque de contenidos al que apuntan y a la competencia con la que se relacionan.

Definamos los conceptos implicados:

  • Contenidos: Declaraciones procedimentales que forman el cuerpo de enseñanza de una disciplina.
  • Procesos o competencias: Niveles de complejidad en la resolución de una tarea.
  • Descriptores: Formulaciones sintéticas de las competencias que habrán de ser medidas por los ítems que se elaboren. De cada uno de ellos se pueden construir varios ítems.

Para elaborar una matriz necesitamos:

  • Establecer los contenidos.
  • Establecer los procesos cognitivos o grados de adquisición de la competencia.
  • Determinar los descriptores.
  • Determinar el peso relativo de cada casilla, donde se relacionan los contenidos con los procesos.
  • Elaborar ítems específicos para cada descriptor.

Pongamos un ejemplo para poder entender mejor lo que es una matriz de especificaciones. En ella se clasifican una serie de descriptores que apuntan biunívocamente a un grado de adquisición de la competencia y a la vez al bloque de conocimientos con el que se vincula.

Matriz de especiificaciones

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En la tabla se observa como el conjunto de descriptores, por ejemplo los representados en rojo, se relacionan con un proceso cognitivo inicial (Proceso I), o lo que podríamos definir como un grado de adquisición de la competencia bajo, ligado a procesos de reproducción de contenidos elementales, en este caso a contenidos de tipo C.

De igual manera, si nos fijamos en el conjunto de descriptores del Proceso II, de color azul, estaríamos vinculando estos con un grado de adquisición de competencia medio, con los contenidos de tipo B, donde el alumno necesita estrategias que permiten acciones de conexión de diversos conocimientos. Estamos por tanto frente a un grado mayor de competencia.

Si observamos el color verde del ejemplo estaríamos frente a descriptores que medirían un grado elevado de adquisición de la competencia (Proceso III) y como en los casos anteriores estos estarían vinculados a un grupo de contenidos concretos, pero las acciones que desarrollaría el alumno estarían basadas en procesos de reflexión, lo cual supone un mayor grado de complejidad en la resolución de las tareas planteadas para dicho proceso.

Es necesario señalar que distintas pruebas internacionales son ideadas y diseñadas por distintos organismos, por lo que los términos que cada uno emplea son propios y adaptados a la competencia que analizan. Por ello intentaremos emplear todos estos conceptos de forma que con independencia de cómo los nombre la OCDE, la IEA o la UE sepamos a qué se refieren.

Viñeta: MCERL

Elaborado por el INEE. Si no ves correctamente esta imagen, descárgate el siguiente PDF.