Aplicación de la prueba

Conocida la muestra de centros y de alumnos dentro de cada centro llega el momento de ir al colegio o instituto y dar instrucciones a los alumnos, repartir los cuadernillos, etc. Una pregunta habitual que el alumnado realiza cuando se les reparten los cuestionarios es: "¿dónde pongo mi nombre en el examen?" La respuesta es “En ningún sitio”. Para garantizar el anonimato de los alumnos los centros asignarán un código a cada uno que será una identificación que únicamente el responsable del centro puede conocer en relación con el nombre del alumno. Ningún cuadernillo sale del centro con un nombre que lo identifique y la conexión código-alumno, solo la conoce el responsable del centro educativo.

Como se ha señalado, no todos los alumnos realizan las pruebas, ni estas son las mismas para aquellos que participan, por lo que no es relevante devolver una nota al alumno. Sería injusto, dado que el grado de dificultad de las distintas partes (cuadernillos) que configuran la prueba total es variable. Además, los datos no tienen suficiente significatividad para devolver resultados objetivos al centro, dado que solo una pequeña parte de su alumnado ha participado. En cualquier caso es interesante que el centro conozca estos resultados, una vez finalizado el proceso. Existe una importante información subjetiva que se puede analizar en los departamentos conociendo el marco teórico en el que está fundamentada la prueba y conociendo los ítems liberados. Hay que destacar que las comparaciones directas no se deben realizar dado el elevado error estadístico que tendríamos.

Dada la complejidad del proceso de pilotaje en estos estudios debida a factores como el número de países participantes, las fechas en las que cada país participa, la recogida de toda la documentación, la corrección y codificación, etc., hace que las bases de datos tarden varios meses en estar preparadas para el análisis y que los resultados se proporcionen aproximadamente un año más tarde, otro factor que contribuye a no devolver datos individualizados al alumno pues en muchos casos ya ni se encontrarán en el mismo.

Algunas evaluaciones, como es el caso de PIRLS y TIMSS, incluyen cuadernillos especiales que realizan solo algunos alumnos del grupo y que se emplean para hacer análisis secundarios y comparativos de consistencia dentro de la misma prueba. Por ejemplo en PIRLS, todos los alumnos se enfrentan a los textos en blanco y negro y con las preguntas situadas a continuación de cada uno de los textos. En cambio algunos alumnos disponen de un cuadernillo a todo color con todos los textos seguidos, como si de un libro se tratase y otro cuadernillo en el que se encuentran las preguntas y en el que tiene que contestar.