Instrucciones para equipo directivo, aplicador y alumnos

Dependiendo de la prueba el proceso de aplicación varía, aunque en casi todas ellas se emplean procesos estandarizados de forma que se garantice la homogeneidad de la aplicación en todos los centros.

Podríamos hablar de instrucciones al menos en tres niveles aunque son similares con adaptaciones puntuales según el rol de cada participante:

  • Instrucciones para el equipo directivo.
  • Instrucciones para el aplicador.
  • Instrucciones para el alumno.

A continuación se muestran algunas de las normas generales. Para conocer en detalle las normas específicas de cada prueba habría que consultar los manuales del aplicador de cada evaluación.

Los equipos directivos deben estar familiarizados con el proceso de la prueba, conocer los tiempos para adaptar la / las jornadas lo mejor posible a la propia jornada habitual del centro, por ejemplo haciendo coincidir la hora del recreo, la hora de la comida, etc. Los tiempos dedicados a la realización de la prueba cognitiva no se pueden variar, pero se puede modificar el comienzo para hacerlo coincidir, por ejemplo, con la hora de cambio de clase. Los tiempos de descanso tampoco se deben modificar pero en esto se puede ser flexible en unos pocos minutos si facilita la adaptación a la organización del centro. Por otro lado, los cuestionarios de contexto deben cumplimentarse de la mejor forma posible. Si esto significa dar algo más de tiempo a los alumnos para la recopilación de esta información podemos alargar los tiempos.

El director del centro es el responsable de los alumnos y será quien determine quién estará en el aula durante la aplicación: él mismo, un jefe de estudios, el tutor del grupo, etc.

El aplicador es el responsable de la prueba pero no de los alumnos, y no debe estar solo en ningún momento del proceso. Si durante la aplicación se produjera algún incidente por el que fuera necesario que alguien abandonara el aula, debe estar el docente asignado como responsable del grupo para que la incidencia altere lo menos posible al proceso de la aplicación.

El aplicador se pondrá en contacto con el centro educativo y contrastará que está informado de la realización de la prueba, le explicará las fases al responsable para comprobar que ambos conocen los procesos de funcionamiento y acordarán una hora previa al comienzo de la evaluación para verificar la disposición individual de mesas, el espacio y otras características del centro. Es responsabilidad del aplicador llevar y recoger los materiales, y firmar y solicitar la firma de algún miembro del equipo directivo de determinados procesos realizados, como la asistencia de los alumnos o la no asistencia, características especiales de alguno de ellos, ausencias justificadas por visitas de médico, así como otras incidencias inesperadas, etc.

El aplicador únicamente conoce el código del alumno por lo que es el responsable del centro el que debe proporcionar e identificar a cada alumno al comienzo de la prueba, aunque el aplicador realizará la verificación del proceso. Por ejemplo, el listado con nombres y apellidos de los alumnos con los códigos solo los tiene el centro, pero durante la aplicación los alumnos se sentarán en orden alfabético. Incluso si por algún motivo un alumno falta, se dejará el hueco y se pegarán etiquetas con los códigos de los alumnos en cada mesa. El aplicador tendrá a su disposición este listado que vincula código con nombre y puede solicitar al alumno su identificación, pero no podrá quedarse con este documento.

El aplicador es el encargado de transmitir las instrucciones de funcionamiento de la jornada a los alumnos, de responder sus preguntas, de orientarles, animarles y guiar en definitiva todo el proceso. El docente que acompañe al grupo debe de encargarse del correcto funcionamiento y el orden del aula, no interfiriendo en las labores del aplicador ni en el reparto de materiales, ni en su recogida y no debe contestar ninguna pregunta de los cuadernillos cognitivos. En cambio toda ayuda será poca para la correcta interpretación de las preguntas de los cuadernillos de contexto y su ayuda en este proceso puede ser de gran utilidad, sobre todo si es tutor o profesor del grupo. Un procedimiento que en ocasiones se emplea para cumplimentar los contextos es que el aplicador guíe todo el proceso de respuestas en el cuadernillo, leyendo una a una y explicando las dificultades, que seguro surgen. De esta forma garantizamos que todos los alumnos entienden y contestan lo más verídicamente posible a las cuestiones sobre su contexto. También puede dejar que contesten de manera individual pero aclarando todas las dudas y solicitando ayuda, si fuera necesario del docente, para agilizar el proceso a la hora de que los alumnos cumplimenten el cuestionario.

Las instrucciones para los alumnos se recogen en la primera o primeras páginas de los cuadernillos y se refieren a cómo contestar, alguna pregunta tipo a modo de ejemplo, duración, cómo tachar y corregir una pregunta en la que se han confundido, etc. Las instrucciones son para los alumnos pero el aplicador debe conocerlas y debe informar y resolver las dudas derivadas de las mismas antes de comenzar el desarrollo de la prueba.

Como se ha señalado en varias ocasiones, los alumnos seleccionados para formar parte de la muestra contestan además de las pruebas, un cuestionario de contexto y en ocasiones estos se complementan con cuestionario de centro, profesor y familias en función de la prueba. En el estudio PIRLS y TIMSS, el cuestionario para las familias fue entregado a los niños y niñas al terminar el primer día de la prueba, con el ruego de que lo devolvieran cumplimentado a su profesor tutor en los próximos días. Muchos de ellos fueron recogidos en el segundo día de prueba, asegurándose así una alta tasa de participación; otros se recogieron con posterioridad gracias a la colaboración de los equipos directivos.

Existen documentos que deben firmar tanto aplicador como responsable del equipo directivo como garantía de calidad del proceso. Además en un porcentaje no menor al 10% se realizan controles de calidad, por lo que es posible que acudan al centro miembros de la organización internacional responsable, de la Administración central o de la Administración autonómica, que observarán todo el proceso de aplicación.