Conclusiones

En este módulo hemos revisado fundamentalmente evidencias respecto al sentido de la eficacia escolar, desde una perspectiva de la eficacia para todos, y de los procesos que han mostrado tener relación con el avance y la mejora hacia dicho propósito. A continuación, se señalan algunas conclusiones iniciales, que deberán ser completadas con tu propia reflexión y experiencia.

En primer lugar, partimos de la convicción que de que las condiciones y procesos internos de nuestra escuela pueden significar un gran aporte a los resultados de los estudiantes, más allá de sus condiciones familiares o sociales, nos impulsa a creer en el cambio. Otra escuela es posible. Si estamos comprometidos con una reformulación de nuestras prácticas hacia mayores niveles de inclusión, el cambio debe partir desde nuestra escuela y con nuestros colegas docentes. Actualmente, sabemos más acerca de las condiciones, procesos y prácticas que nos pueden orientar hacia un cambio eficaz.

En segundo lugar, debe reconocerse el papel de cada uno de los contextos que inciden en los resultados de nuestros alumnos. No nos debemos conformar con las determinantes sociales y personales que parecen llevar al fracaso o la exclusión. El resultado de nuestros estudiantes no está previamente determinado, sino que se va construyendo en la interacción con sus iguales y profesores, en el marco de comunidades de personas que comparten visiones y propósitos. Es, precisamente, la consistencia de los valores y metas de la comunidad escolar la que permite realizar el «viaje hacia la mejora», como un sistema completo que se moviliza hacia un ideal común.


niños jugando
La forma en que los niños perciben la relación con sus maestros y maestras es clave para propiciar mayores niveles de aprendizaje. Fuente: Escuela 2 (Valencia)

En  tercer lugar, la creación de una comunidad acogedora y positiva, y la atención que pongamos en la dimensión emocional y en el bienestar personal de todos es quizás uno de los empeños fundamentales para mejorar el aprendizaje. Hemos visto que la forma en que los niños perciben la relación con sus maestros y maestras es clave para propiciar mayores niveles de aprendizaje en ellos. También es esencial ocuparse del bienestar de los profesores en comunidades que favorezcan la participación y la pertenencia de todos sus miembros.