Introducción

Los estudios de «escuelas eficaces» realizados hasta la fecha han sido rotundos a la hora de resaltar el papel que puede tener la escuela en la superación de las condiciones iniciales de los alumnos. Es importante recordar que los trabajos que se han venido realizando durante varias décadas, y que se conocen con el nombre de «escuelas eficaces», surgen como respuesta a las teorías de la reproducción que planteaban que la escuela sólo repetía las diferencias socio-económicas en los resultados académicos de los estudiantes.

Partiendo de esta base, en este módulo revisaremos algunos de los hallazgos que las investigaciones de los últimos años sugieren respecto a lo que los profesores pueden hacer en un centro educativo para contribuir a la superación de las determinaciones personales, familiares y sociales de los estudiantes, y con ello, favorecer la equidad educativa.

Por otra parte, en los últimos años se han desarrollado de forma paralela el movimiento de eficacia escolar con el movimiento de mejora de la escuela, lo cual supone una articulación más fuerte entre investigación e intervención en los centros.

En este contexto, el concepto de eficacia ha evolucionado significativamente. Hoy en día, la concepción más sólida es aquella que entiende que una escuela es eficaz, sólo si lo es para todos los alumnos. Para atender a la diversidad, en consecuencia, es útil valernos de los hallazgos de la investigación educativa sobre cómo podemos ser más eficaces, sin perder de vista la totalidad del alumnado. Desde esta perspectiva, las dificultades con las que nos enfrentamos a diario en el intento de responder a la diversidad, pueden ser el impulso para mejorar, en un movimiento permanente hacia una educación de calidad para todos.