Cómo organizar el aula

   plano de un aula

La palabra “aula” para la mayoría de las personas insinúa una imagen en la que los alumnos se hallan sentados en filas cuasi-perfectas de mesas orientadas hacia la parte delantera de la clase, donde el docente habitualmente se encuentra sentado en una mesa grande, corrigiendo trabajos o exámenes o bien, permanece de pie junto a la pizarra mientras intenta explicar la lección.  Sin duda, es una manera de organizar una clase, pero se puede afirmar que no es la única ni la mejor.  En relación a este aspecto, la Teoría de las IM propone un concepto de “ecología en el aula” que sugiere un entorno flexible a una restructuración profunda para responder a las necesidades de los diferentes tipos de alumnos, a través de una “plantilla” mediante la cual los educadores pueden ver algunos de los factores ecológicos más significativos del aprendizaje que “favorecen o interfieren” en el proceso, y  los factores “ausentes” que se podrían incorporar para facilitar el progreso y la respuesta educativa si tenemos en cuenta las diferencias individuales de cada niño.

Además de los factores ecológicos generales existen aplicaciones más específicas de la Teoría de las IM en el contexto aulístico, centradas en organizar y estructurar la clase en diferentes zonas dedicadas a inteligencias concretas favoreciendo en gran medida los parámetros de exploración de los alumnos en cada campo y creando “centros de actividades” como los que se nombrarán a continuación, que pueden adoptar diversas formas en función de su carácter abierto, específico, permanente o temporal…,  diseñados para proporcionar a los alumnos una amplia gama de experiencias.

Centros permanentes (todo el año académico) de actividades abiertas:

  • Centros lingüísticos: Rincón del libro o zona de biblioteca, aula de idiomas o centro de escritura y centro de expertos en palabras.
  • Centros lógico-matemáticos: laboratorio de matemáticas y centro de ciencias.
  • Centros espaciales: zona de arte, centro de medios audiovisuales, centro de expertos en imagen y zona de pensamiento visual.
  • Centros cinético-corporales: espacio abierto para el movimiento creativo, centro de actividades manuales, zona de aprendizaje táctil y multisensorial y centro de teatro.
  • Centros musicales: laboratorio de música, centro de producción musical, laboratorio de audio.
  • Centros interpersonales: mesa redonda para debates, pupitres de dos en dos para que los alumnos se puedan ayudar entre sí, y zona social.
  • Centros intrapersonales: espacios individuales con cierta intimidad para trabajo individual.
  • Centros naturalistas: centro acuático con herramientas para observar y medir los hábitats marinos, centro de animales y centro de plantas con herramientas de jardinería.

La nomenclatura de cada centro de actividad se fundamenta en el nombre de la inteligencia más significativa y utilizada en el mismo,  sin olvidar la premisa fundamental de la interacción entre las inteligencias, por lo que no será necesario que los alumn@s tengan que cambiar de centro de actividad simplemente porque precisen realizar cualquier actividad o tarea relacionada con otro.

Centros temporales de actividades específicas:

Están orientados hacia un tema determinado y suelen cambiar con cierta frecuencia.  Por ejemplo, si los alumnos están trabajando una unidad didáctica relacionada con la “Fauna salvaje”, podemos crear 8 centros de actividades o “estaciones” que impliquen tareas significativas dentro de cada inteligencia.

  • Centro lingüístico: un “centro de lectura” donde los alumnos tengan la posibilidad de  leer y manejar libros temáticos u electrónicos (e-book) sobre los animales y puedan plasmar sus propias ideas sobre lo que han leído.
  • Centro lógico-matemático: un “centro digital” donde los alumnos puedan observar y comparar los  hábitats de las especies más significativas y analizar las diferentes estadísticas de cada una.
  • Centro espacial: un “centro de dibujos” donde los alumnos pueden inventar, diseñar y dibujar animales futuristas.
  • Centro cinético-corporal: un “centro de construcción” donde puedan crear maquetas de ejemplares del mundo animal con diferentes materiales.
  • Centro musical: un “centro musical” donde los alumnos escuchan canciones sobre animales y escriben sus propias letras.
  • Centro interpersonal: un “centro de interacción” donde los alumnos juegan a los sonidos y al lenguaje corporal de los animales de la selva.
  • Centro intrapersonal: un “centro de experiencias” donde los alumnos reflexionan, escriben, dibujan y representan sus experiencias personales y emocionales relacionadas con los animales (imágenes, películas, sueños).
  • Centro naturalista: un “centro de arquitectura del paisaje” donde los alumnos pueden diseñar elementos naturales para complementar el hábitat habitual de los animales (ríos, árboles, plantas).

Centros temporales de actividades abiertas:

Representan los centros de actividades de exploración abierta que el docente puede organizar ágilmente, repartiendo por ejemplo ocho mesas por el aula, cada una etiquetada visiblemente con un tipo de inteligencia y equipada con materiales específicos que inviten y motiven a los alumnos a desarrollar actividades abiertas a través de juegos y de experiencias significativas rápidas e inmediatas como forma de ilustración y presentación del concepto de inteligencias múltiples.

  • Centro lingüístico: Scrabble
  • Centro lógico-matemático: Monopoly
  • Centro espacial: Pictionary
  • Centro cinético-corporal: Twister.
  • Centro musical: Simon
  • Centro interpersonal: Family Feud ¿Cómo lo veís?
  • Centro intrapersonal: The Ungame
  • Centro naturalista: The Bug Game

Centros permanentes de actividades específicas (cambiantes)

Representan los centros de actividad que resultan de la combinación de los continuos y permanentes con los específicos y temporales, siendo los más recomendables para los temas que se vayan a desarrollar y trabajar en el aula durante todo el año, tomando como referencia por ejemplo, el modelo de Formación Temática Integrada se Susan Kovalik, en el que cada centro se mantiene en la mayoría de las ocasiones durante todo el curso junto con sus materiales y recursos fijos pero se producen “exploraciones giratorias” que cambian con cada componente mensual o tema semanal de la programación de la  materia anual.

Si por ejemplo, vamos a trabajar durante todo el curso una programación anual relacionada con  las estaciones del año, podremos utilizar como componente general el tema de las cuatro  estaciones y como quincenal o semanal una unidad relacionada con cada una de ellas, centrando los centros de actividad primero en una estación y a posteriori pasando sucesivamente a otra,  en función de la estructuración temporal definida, la evolución educativa en el proceso de enseñanza-aprendizaje y la respuesta individual de cada alumno, detallando a través de las tarjetas de actividad  qué pueden trabajar, cómo pueden realizarlas (indicaciones simples sencillas) y si deben llevarlas a cabo de forma individual o colectivo.

Al presentar la idea de los centros de actividades a los alumnos debemos seleccionar un tema con carga emocional y a al ser posible, que todos hayan experimentado en alguna ocasión, como por ejemplo la “comida rápida”.  Para ello, procederemos colocando ocho señales distribuidas por el aula con un símbolo ajustado a cada inteligencia y una tarjeta de actividad, solicitando a los alumnos que se sitúen junto a la inteligencia que les parezca más significativa o entregándoles tiras de papel con un símbolo y  pidiéndoles que se dirijan al centro de interés correspondiente con el símbolo que les haya tocado.

A continuación, los alumnos deben leer las instrucciones de la actividad de ese centro y comenzar a trabajar, recordándoles que disponen de un tiempo limitado para presentar sus resultados y deducciones.  Es por ello, que parece oportuno aportar a modo de ejemplo, algunas sugerencias significativas de actividades relacionadas con el tema de la “comida rápida”

  • Actividad lingüística: Desarrollar una descripción a modo de redacción o poema sobre la comida rápida.
  • Actividad lógico-matemática: Con la información nutricional que puede encontrarse en los establecimientos desarrollar dos menús: uno lo más bajo posible en grasa y otro con el mayor contenido posible.
  • Actividad espacial: Crear un dibujo colectivo o mural sobre los hábitos de consumo de la comida rápida.
  • Actividad cinético-corporal: Realizar un anuncio o juego de rol (con o sin palabras) sobre los hábitos de consumo de comida rápida y representarlo ante los compañeros.
  • Centro musical: Escribir una canción publicitaria o un rap sobre los hábitos de consumo de comida rápida y cantarlo entre los compañeros.
  • Centro Interpersonal: Aportar ideas en grupo sobre vuestro concepto de comida rápida,  debatir y averiguar los hábitos de consumo del resto de la clase, seleccionando a un sujeto por grupo para que anote y explique los resultados.
  • Actividad intrapersonal: Crear una lista de forma individual o en grupo con una serie de bocetos sobre lo que más le gusta a cada alumno de la comida rápida, pensar en cuestiones del tipo,  si pudieras ser un producto de comida rápida ¿cuál serías? y  ¿por qué? y  elegir un método para registrar las ideas individuales a través de un dibujo, texto escrito o expresión corporal.
  • Actividad naturalista: Escribir una lista de todos los seres vivos (animales y vegetales) utilizados para elaborar los productos de un restaurante de comida rápida. Cerrar los ojos e imaginar el modo en que se crían e interactúan con la naturaleza, abrir los ojos y dibujarlos y/o narrar una historia o cuento en el que aparezcan reflejados.

Para finalizar este apartado y a modo conclusión, es muy importante tener en cuenta, sobre todo para los centros permanentes y temporales de actividad específica asentados principalmente en el estudio de carácter dirigido, deben permitir  a los alumnos que elijan el centro de actividad por el que desean comenzar, para después ir rotando en el sentido de las agujas del reloj, hasta que todos hayan pasado y trabajado en los ocho centros, con la finalidad de asegurarse que puedan experimentar con todo el espectro de inteligencias, al ser los propios centros de actividad, los que deben aportar a los alumnos la oportunidad de desarrollar y participar en un “aprendizaje activo”,  y estar estructurados por el docente para impulsar una amplia gama de potenciales de aprendizaje que permitan combinar las inteligencias múltiples en función de las necesidades educativas individuales de cada uno.