Evaluación

Cerebro pensando con hilos de colores

La evaluación que propone esta metodología es una evaluación formativa, que recoge datos de todo el proceso. La información es recogida a través de:

  • La observación directa del alumno en el desarrollo de su actividad.
  • El portfolio del alumno o el conjunto de trabajo que va acumulando en su cuaderno del proyecto.
  • Pruebas y ejercicios.
  • Vídeos.
  • Sus registros o autoevaluaciones.
  • Y finalmente se valora a través del establecimiento de indicadores para cada una de las metas de comprensión.

¿Qué significa que el alumno haya aprendido la características de la escritura en la prehistoria?, ¿qué significa que el alumno valore la comunicación escrita como fuente de progreso?. Esos indicadores además tendrán un recorrido en su desempeño, pudiendo encontrar en cada alumno grados diferentes de ejecución y consecución de las metas. Esa graduación competencial de los indicadores es lo que llamamos evaluación por rúbricas.

La enseñanza a partir de las Inteligencias múltiples, y mejor aún si puede hacerse en el aula de las Inteligencias múltiples, ofrece posibilidades de evaluación tan variadas y numerosas como lo son las opciones elegidas para organizar el contenido del aprendizaje y el proceso para conseguirlo. Cualquier tema curricular puede impartirse atendiendo a las Inteligencias múltiples, por esto las ocho inteligencias tal y como las describe el doctor Howard Gardner pueden ser evaluadas en el desarrollo de cualquier asignatura. Si los contenidos curriculares y la evaluación están bien diseñados, responderán más adecuadamente a las diversas situaciones con las que los alumnos y alumnas van a encontrarse al salir de la escuela, y de esta manera se cumplirá mejor el objetivo de toda enseñanza: aprender para la vida. Puesto que son diferentes, cada inteligencia tiene para su evaluación unos instrumentos peculiares. Sin pretender que sea una lista exhaustiva, a continuación enumeramos algunos de ellos.

  • La Inteligencia lingüística puede valorarse desde las redacciones escritas, con variedad de formas y estilos, a partir de puzzles y juegos de pregunta y respuesta, con una grabación de conceptos, un poema, un chiste, una conferencia formal, un debate cognitivo, el resumen de una conferencia escuchada, un artículo para un periódico o la redacción de un diario personal.
  • La Inteligencia lógico-matemática se puede evaluar mejor a partir de organizadores cognitivos, matrices de clasificación, juegos de patrones, razonamientos de nivel superior que manifiestan la capacidad de un alumno para pasar de recordar a procesar, a entender, a sintetizar y a integrar datos concretos, cercanos al alumno. También la creación de silogismos, el razonamiento deductivo e inductivo a partir de un tema, los diferentes procesos de cálculo junto con los análisis lógico y crítico son buenos recursos para poner de manifiesto el grado de desarrollo de esta inteligencia en un alumno y las posibilidades de refuerzo para el que todavía no la ha desarrollado.
  • El profesor que quiera detectar la Inteligencia visual-espacial y evaluarla dispone de distintos instrumentos. El diseño de un póster o un mural con un contenido concreto; la creación de un mapa mental que facilita el recuerdo de un tema: la interpretación de mapas y planos; los diagramas de flujo y los gráficos que muestran la secuencia de los procesos llevados a cabo o los que presentan el resultado de una investigación; las grabaciones en vídeo; las fotografías que concretan la teoría de un trabajo, que completan una investigación o que ilustran una idea; las distintas demostraciones manipulativas con objetos físicos que ayudan a demostrar la comprensión de un concepto, son algunos de los recursos con que puede contar un maestro para ver si sus alumnos han desarrollado esta inteligencia al trabajar un tema.
  • Quien desee evaluar la Inteligencia corporal-kinestésica tiene para ello recursos bien variados, que van desde los experimentos de laboratorio documentados paso a paso, la dramatización, las danzas originales con sus coreografías que evidencian los conceptos aprendidos, las charadas o mimos, las rutinas de ejercicios físicos y juegos, hasta las personificaciones, que hacen que el alumno hable como si fuera un personaje determinado. La organización de un grupo escultórico humano que manifiesta la comprensión del tema aprendido, la creación de proyectos de inventos y la demostración de cualquier habilidad relacionada con el movimiento de su cuerpo son excelentes manifestaciones de un buen desarrollo de la Inteligencia corporal-kinestésica en el aula. Diferentes son los elementos de que dispone un profesor para evaluar la Inteligencia musical y rítmica. Le será fácil descubrirla si pide al alumnado que le ilustre temas a partir de sonidos, que cree raps y/o canciones de conceptos, que componga una música que acompañe un tema, que reproduzca de una manera adecuada patrones musicales y rítmicos, y que reconozca patrones de tono, relacionados con el tema estudiado.
  • La Inteligencia naturalista es fácilmente evaluable desde los pequeños experimentos del mundo natural, las excursiones preparadas temáticamente, las clasificaciones de especies, el cuidado de plantas y/o animales, el huerto escolar, los diversos ejercicios de estimulación sensitiva, herbarios, prácticas de conservación del medio natural, hasta las simulaciones del mundo natural recreando la naturaleza en dioramas, fotografías, dibujos.
  • Mayor dificultad aparente podrían presentar para su evaluación tanto la Inteligencia intrapersonal como la Inteligencia interpersonal. Sin embargo, también ellas cuentan con instrumentos adecuados al alcance de cualquier profesor en su aula. Los puzzles grupales del aprendizaje cooperativo, las entrevistas, los cuestionarios y búsqueda de personas que corroboren la corrección de las respuestas, “decir y compartir” diciendo la respuesta a un miembro del grupo para que éste la pase a otro y éste todavía a otro, comenzar uno del grupo el examen y pasarlo a otros miembros del grupo para que sigan de manera que el examen sea colectivo, la evaluación “inter-pares” a los compañeros del grupo, son algunos de los recursos para ello, además de la atenta observación del ritmo de trabajo de los grupos de aprendizaje cooperativo.
  • Y para evaluar la Inteligencia intrapersonal son de una gran ayuda los informes autobiográficos; las encuestas metacognitivas, mediante las cuales cada alumno relata cómo ha enfocado un problema, cómo ha sido el proceso de su pensamiento; los informes de autoidentificación, mediante los cuales explicita con qué o con quién se identifica de acuerdo a sus inclinaciones y gustos personales; la elaboración del propio portafolio, que incluye la reflexión sobre las razones por las que se ha decidido a hacerlo de una manera determinada; la aplicación del contenido de un tema a sus prioridades frente a la vida; los tests de concentración, sin olvidar nunca la observación directa del profesor y su conversación con el alumno.

Por supuesto, estos recursos no excluyen los clásicos instrumentos de evaluación como un examen o un trabajo. Decidirse a evaluar de acuerdo con las Inteligencias múltiples de cada alumno supone obtener una grata experiencia. El resultado es una mayor satisfacción por parte del profesor, ya que conoce mejor a sus alumnos y los guía más certeramente en el aprendizaje, y un mayor interés por parte de los alumnos en participar de una manera activa, ya que se les permite ser los protagonistas también en la evaluación. El alumno así evaluado sabe que la evaluación lo beneficia, por esto no sólo espera cualquier “examen”, sino que, además, es consciente de que merece la pena hacerlo bien, porque le ofrece variedad de oportunidades para demostrar sus conocimientos y aplicarse en aquellos que todavía no ha alcanzado.

De esta manera la evaluación deja de ser un mero juicio para convertirse en un buen elemento de aprendizaje. Se enseña y se evalúa no para la escuela, sino para la vida.