La evaluación del aprendizaje

Lo que resta de su jornada, los tutores la dedican a hacer el seguimiento del trabajo del alumnado y evaluar su aprendizaje.

Por una parte, durante el desarrollo de la acción formativa, el tutor debe supervisar la actividad del alumnado en la plataforma, atendiendo a las estadísticas que la herramienta facilita, y contactar con aquellos alumnos de los que observe una bajada en su nivel de participación y trabajo.

Debe ser disciplinado en esta tarea y desarrollarla muy frecuentemente. Es la única forma de detectar el abandono de un estudiante con tiempo para recuperarlo y ayudar a que continúe en el estudio. 

En los primeros días de formación debe hacerse prácticamente a diario para tener conocimientos de que el alumnado se desenvuelve bien en el entorno. A los que presenten dificultades y problemas deberá orientarlos y ofrecerle refuerzo.

Por otra, el tutor debe garantizar la evaluación formativa de todos los estudiantes al ofrecer retroalimentación a los alumnos sobre sus comunicaciones o/y tareas que hayan ido realizando. Los tutores deben revisar las intervenciones y producciones de los estudiantes, emitir un juicio o valoración sobre ellos con base en criterios objetivos previamente dados a conocer al alumnado e informar de los puntos fuertes y de mejoras que tiene lo desarrollado. 

Debe ser diligente para no demorar en evaluar al alumnado y tener la capacidad de informar, por escrito, sobre los progresos con comentarios que sean comprensibles, en los que se haga referencia a los resultados y criterios de evaluación, que señalen por igual tanto lo positivo como lo sujeto a cambios y mejoras y que atienda a las necesidades y conocimientos previos del estudiante.

A continuación podemos ver un vídeo sobre lo trabajado:

Vídeo (YouTube) – Noam Chomsky – 4/4: Educación EVALUACIÓN Vs AUTONOMÍA – (06:48)