1.1.2. ¿Por qué el paradigma de las competencias?

La nueva sociedad, denominada del conocimiento está caracterizada, fundamentalmente, por tres factores: la globalización, la importancia de la presencia de las tecnologías digitales de la información y la multiculturalidad. Como consecuencia, nos encontramos en un marco social, económico, cultural y laboral definido por la complejidad y el constante cambio. En dicho marco, para participar activa y creativamente en la sociedad no son ya suficientes los aprendizajes tradicionales y estáticos de la escuela clásica, basada en la transmisión de unos contenidos mínimos que se creían suficientes y que parecían bastar para toda la vida.

Hoy, en cambio, se hace necesario estar aprendiendo constantemente, por lo que no es suficiente la transmisión de contenidos, sino la integración de competencias, que permiten ir adaptando los quehaceres cotidianos a los nuevos escenarios que van surgiendo en la dinámica sociedad contemporánea.

El mundo de hoy es, además, y por ello, enormemente competitivo, está en constante cambio, presenta un sistema económico productivo complejo y cambiante y un mercado laboral inestable en el que la ubicuidad de las tecnologías de la información y la comunicación y el aumento de la movilidad obligan a una constante recreación de las posibilidades profesionales de cada individuo.

Por ello, este contexto exige nuevas formas de aprendizaje y una adaptación constante a las que la educación de las escuelas debe dar respuesta necesariamente. En efecto, la escuela del s. XXI no puede ofrecer a su alumnado propuestas cerradas ni manuales de instrucciones, sino herramientas que le permitan moverse en un mundo cambiante y al mismo tiempo le faciliten seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida.

Conscientes de ello, numerosos organismos internacionales, apuestan desde casi dos décadas por un enfoque basado en competencias como la manera más adecuada de abordar la complejidad educativa de hoy en día.

Este nuevo contexto en el que vivimos exige inexcusablemente que cada ciudadano disponga de una amplia gama de competencias para adaptarse de forma flexible y efectiva a los constantes cambios que tienen lugar en él.

Las ocho Competencias Clave propuestas por la Unión Europea (UE) representan, por tanto, el entramado fundamental en la formación de cualquier ciudadano para que pueda seguir permanentemente aprendiendo en la Sociedad del Conocimiento contemporánea; son pues, las llaves que permiten abrir nuevos caminos para vivir plenamente en el siglo XXI.

Imagen 2. Denominación de las 8 Competencias Clave propuestas por la Unión Europea. Elaboración propia Javier M. Valle