¿Cuál es el problema?

El problema no es que las empresas que nos proporcionan servicios TIC elijan cómo diseñan y despliegan la tecnología que usan para ello. Naturalmente, toman las decisiones que les parecen mejores para que sus servicios sean un éxito, y para conseguir el mayor flujo de beneficios posible.

El problema es que dejemos, socialmente, estas decisiones sólo en manos de las empresas que proporcionan servicios TIC, que son, obviamente, agentes interesados. Si queremos que el diseño y despliegue de TIC tenga los impactos más adecuados para las sociedades y las personas que van a usarlos, es preciso que estas sociedades, y estas personas, se impliquen en los procesos de toma de decisión que llevan a un diseño y un despliegue tecnológico concretos.

Y para poder tener este nivel de implicación, es preciso que las personas que viven en estas sociedades tengan un conocimiento profundo sobre estas tecnologías. Al menos, tan profundo como para que puedan entender qué opciones son viables, y los problemas y ventajas que plantean cada una de ellas. En otras palabras, para que puedan participar en un debate racional e informado acerca de cómo queremos que sea nuestra "sociedad del conocimiento", y que puedan mantenerse vigilantes, de forma continua, según esta sociedad va evolucionando.

La tecnología no es neutra. Cómo son las cosas, cómo podrían ser de Jesús M. Gonzalez-Barahona

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